IoT y redes de sensores inalámbricos

La visión principal del internet de las cosas (IoT) es la creación de una infraestructura inteligente donde lo real y lo virtual converjan para crear un entorno inteligente que proporcione valor añadido a todo lo relacionado con la vida diaria.

La visión principal del internet de las cosas (IoT) es la creación de una infraestructura inteligente donde lo real y lo virtual converjan para crear un entorno inteligente que proporcione valor añadido a la energía, la salud, el transporte, la industria y en general todo lo relacionado con la vida diaria.

La expectativa es la de interconectar redes y dispositivos añadiendo inteligencia a su gestión, de forma tal que se habilite el acceso a la información en cualquier momento y sitio, idealmente a través de cualquier ruta, servicio o red.

Esto desde luego se logrará si todos los objetos que se manipulan diariamente se dotan de sensores capaces de detectarlos, identificarlos y ubicar su posición, con una dirección IP que los convierta en objetos inteligentes capaces de comunicarse no solo con otros objetos inteligentes, sino con los seres humanos con la expectativa de alcanzar áreas que serían inaccesibles sin los avances alcanzados por la tecnología de sensores y la implantación de redes de sensores vinculados a la identificación y posicionamiento.

Una red de sensores inalámbricos (WSN -Wireless Sensor Networks), es una red que se autoconfigura, formada de pequeños nodos sensores que se comunican entre ellos por señales de radio y que son desplegados en gran cantidad para percibir el mundo físico. Los nodos de sensores son básicamente pequeñas computadores con funciones básicas.

Consisten de una unidad de procesamiento con capacidad computacional restringida, una memoria limitada, un dispositivo de comunicación de radio, una fuente de alimentación, y uno o más sensores dependiente de su aplicación específica.

Los sensores vienen en diferentes tamaños y formas, dependiendo del uso previsto. Pueden ser muy pequeños si hay que instalarlos en gran cantidad y con poco impacto visual. La integración de estos dispositivos electrónicos, en una gran cantidad de contextos, garantiza una amplia gama de aplicaciones, tales como las industriales, agricultura, salud, seguridad, telecontrol y telecomando en general.

Todos los sensores se componen de cinco elementos básicos. El procesador, que procesa la información detectada localmente y la información registrada por otros dispositivos. Al presente, estos procesadores tienen limitaciones en su poder computacional, pero en atención a la Ley de Moore, los dispositivos del futuro serán más pequeños, más potentes y consumirán menos energía.

El procesador puede operar en diferentes modos, tales como el modo “dormido”, que se utiliza la mayor parte del tiempo para ahorrar energía; “inactivo”, cuando se esperan datos desde otros nodos sensores y “activo” cuando se detectan, envían o reciben datos desde y hacia otros nodos sensores. Adicionalmente están la memoria, utilizada para almacenar programas y datos procesados y sin procesar el nodo sensor.

La interfaz de radio de baja velocidad y con alcances menores a los cien metros están equipados con algoritmos y protocolos de gran robustez y tolerancia a fallos.

Los sensores específicos capaces de monitorear una gran variedad de condiciones ambientales físicas, químicas y biológicas y que cuentan con alto estado de desarrollo y capacidad de expansión, así como las fuentes de alimentación que están previstas para desplegarse en los ambientes más variados y que son extraordinariamente eficientes con relación al bajo consumo de energía y duración de las baterías de respaldo.

(*)Consultor
hjalmar.ruiz@rcrconsultores.com