La ideología de género daña a los niños

Esta demoledora denuncia fue publicada el 25 de marzo de 2016 nada menos que por el presidente y más importantes directivos del Colegio Americano de Pediatría de los Estados Unidos

Efectos de las pantallas

Esta demoledora denuncia fue publicada el 25 de marzo de 2016 nada menos que por el presidente y más importantes directivos del Colegio Americano de Pediatría de los Estados Unidos. A continuación les presento el documento:

“Como Representantes del Colegio Americano de Pediatras urgimos a los educadores y legisladores a rechazar todas las políticas que condicionen a los niños para aceptar como normal una vida de suplantación química o quirúrgica de su sexo por el sexo opuesto. Son los hechos y no la ideología quienes determinan la realidad. La sexualidad humana es un rasgo biológico y objetivo binario: son marcadores genéticos saludables, no los marcadores genéticos de un trastorno. La norma del diseño humano es ser concebido como hombre o como mujer. La sexualidad humana es binaria por definición, siendo su finalidad obvia la reproducción y crecimiento de nuestra especie. Este principio es evidente por sí mismo. Los extraordinariamente raros trastornos de desarrollo sexual, entre ellos la feminización testicular y la hiperplasia suprarrenal congénita, son desviaciones de la norma sexual binaria, todas ellas médicamente identificables y directamente admitidas como trastornos del diseño humano. Los individuos con trastornos del desarrollo sexual no constituyen un tercer sexo”.

—Y siguen declarando: “Nadie nace con un género. Todos nacemos con un sexo biológico. El género (la conciencia y sentimiento de uno mismo como hombre o mujer) es un concepto sociológico y psicológico, no un concepto biológico objetivo. Nadie nace con conciencia de sí mismo como hombre o mujer; se desarrolla con el tiempo y, como todos los procesos de desarrollo, puede desviarse a consecuencia de las percepciones subjetivas del niño, de sus relaciones y de sus experiencias adversas. Quienes se identifican como “sintiéndose del sexo opuesto” o como “algo intermedio” no conforman un tercer sexo. Siguen siendo hombres o mujeres biológicos”.

“Cuando un niño sano cree que es una niña, o una niña sana cree que es un niño, existe un problema psicológico objetivo que reside en la mente, no en el cuerpo, y debe ser tratado en consecuencia”.

“La pubertad no es una enfermedad, y los bloqueadores hormonales pueden ser peligrosos. Reversibles o no, los bloqueadores hormonales inducen un estado de enfermedad —la ausencia de pubertad— e inhiben el crecimiento y la fertilidad en un niño que antes era bilógicamente sano”.

“Según el DSB-V, hasta un 98 por ciento de niños con género confuso y hasta un 88 por ciento de niñas con género confuso aceptan finalmente su sexo biológico tras pasar la pubertad de forma natural”.

“Los niños que utilizan bloqueadores hormonales para reasignación de sexo necesitarán hormonas cruzadas (testosterona y estrógenos) que se asocian con riesgos para la salud, entre ellos hipertensión, coágulos de sangre, derrame cerebral y cáncer. Las tasas de suicidios son veinte veces mayores entre los adultos que utilizan hormonas cruzadas y sufren cirugía de reasignación de sexo, incluso en Suecia, que se encuentra entre los países con mayor respaldo LGRT”.

“Condicionar a los niños a creer que es normal estar toda la vida sustituyendo —química y quirúrgicamente— su propio sexo por el opuesto constituye un abuso infantil. Respaldar la discordancia de género como algo normal a través de la educación pública y de las políticas legales confundirá a hijos y padres, llevando a muchos niños a acudir a “clínicas de género” donde les administren fármacos bloqueadores hormonales. Esto, a su vez, virtualmente asegura que ellos “eligirán” recibir hormonas cruzadas cancerígenas o de un modo u otro tóxicas, y probablemente considerarán innecesariamente, cuando sean adultos, la mutilación quirúrgica de sus órganos sanos”.

EL AUTOR ES MIEMBRO DEL CONSEJO DE COORDINADORES DE LA CIUDAD DE DIOS.
reflexivo33@hotmail.com

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