Nicaragua: Hambre y frío en pueblos miskitos

Extrema pobreza, desempleo e inseguridad se agudizan en Costa Caribe Norte por conflictos territoriales que las autoridades locales y centrales se han desentendido.

Managua 29 de Oct del 2016.Susana Marley (Mama Grande) de las comunidades Misquitas en LA PRENSA. LA PRENSA / Uriel Molina

Niños famélicos, madres enfermas, jóvenes sin estudio y hombres desempleados es la estampa común en las comunidades que se extienden a lo largo del río Coco, Caribe Norte, según Susana Marley, presidenta de la Comisión Técnica de la Sociedad Civil Comunitaria de Waspam.

“Los niños lloran de hambre, lloran porque están muy enfermos, lloran porque están descalzos y tienen mucho frío… es una situación terrible”, declara Susana Marley.

Marley fue parte de una comisión civil que recorrió desde Raití hasta Cabo Gracias a Dios para valorar y tomar testimonios de la situación en la zona y elevar una vez más a organismos de derechos humanos la denuncia del abandono del Estado a los pueblos indígenas.

La extrema pobreza, el alto índice de desempleo y la escasez de alimento se agudizan con la situación de inseguridad que reina en la zona por la presencia de colonos armados que han despojado a los indígenas de sus territorios en un conflicto violento del que las autoridades locales y centrales se han desentendido.

“Aquí hay un pueblo que perdió el miedo por el hambre. No vamos a morir de hambre con la boca cerrada, por eso vamos a seguir denunciando la invasión de colonos, el abandono a nuestros indígenas, la pobreza a la que nos han condenado”, dice Marley.

Promesas y olvido

Gallinas, cerdos y zinc ha sido la forma de hacer proselitismo político en la zona. “Traen paquetes solidarios para comprarlos, los engañan con dinero para que no protesten, prometen un futuro mejor si votan por el Frente, pero este Gobierno no trae cambios a la costa”, denuncia Freddy Ubieta, de la Gran Unidad de La Moskitia.

“La gente está muy necesitada, desesperada, pero esas regalías en tiempo electoral son para aprovecharse de la pobreza de la gente. Eso es humillarnos”, sostiene Marley.

El Gobierno de Nicaragua ha incumplido las medidas cautelares y medidas provisionales dictadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, a solicitud de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), para la intervención, protección y solución de conflictos por territorios en la costa Caribe. El abandono del Estado y la falta de protección de las autoridades han permitido el aumento de la violencia, el éxodo obligatorio y la pobreza.

Aliados o enemigos

“Las autoridades han anulado todos nuestros derechos, si no estás con ellos, sos enemigo y te tratan como tal, no como ciudadano”, expone Freddy Ubieta. Como ejemplo habla de despidos injustificados numerosos a trabajadores estatales, trabajadores que pierden garantías laborales y quedan imposibilitados de exigir sus derechos porque el sistema no recibe sus denuncias.

“Se habla de una fiesta cívica, pero no es una fiesta para sus hijos miskitos de la costa Caribe Norte y Sur que siguen marginados”, apunta Marley.

Lo que más resienten es la inseguridad. Los ataques de colonos les impiden ir a los campos a sembrar o cosechar, los aleja de las minas donde solían extraer oro de forma artesanal y mantiene a las mujeres atemorizadas en sus casas por los casos de violación en la zona. Son prisioneros en su propio territorio.

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