Cruz Ulloa: «Nunca imaginé dirigir a los Dantos»

Cruz Ulloa llevó al título del Campeonato Nacional de Beisbol Superior a los Dantos, un equipo que tomó casi a mitad de temporada.

Cruz Ulloa

Cruz Ulloa de rodillas y vendado se trasladó desde el dugout hasta el montículo, como pago de una promesa hecha por el triunfo de los Dantos en el final del Campeonato Nacional de Beisbol Superior. LA PRENSA/CARLOS VALLE

Cuando la directiva de los Dantos decidió que era tiempo de moverse en otra dirección en cuanto a la conducción de su equipo, nadie pensó en Cruz Ulloa como reemplazo de Cairo Murillo. Ni él mismo.

“¿Para qué voy a andar con fachentadas ahora diciendo que sí, que pensé que podía ser el mánager? No, eso no es cierto. Es más, ni siquiera imaginé que habría cambio. El más sorprendido fui yo”, dice Ulloa.

Pero la mañana del pasado 24 de mayo, Ulloa estaba en la sala de espera del despacho del mayor general Adolfo Zepeda, presidente del equipo, a donde había sido citado. Su mente anticipaba de todo.

“¿Para qué soy bueno?”, consultó Ulloa a Zepeda tras saludar. Hasta ese instante, Cruz estaba en su quinto año al frente de los equipos menores de los Dantos, con tres títulos en la Liga de Prospectos y otro de Williamsport.

“¡Quiero que agarrés al equipo!”, afirmó Zepeda. Ulloa sabía que no era una solicitud, pero se quedó pensativo y su primera respuesta fue una pregunta. ¿Y usted cree que los técnicos y los jugadores se adaptarán a mí?

“El sistema lo vas a imponer vos y el que no se adapte, está fuera”, zanjó Zepeda y ahí quedó establecido el nuevo timonel, que cinco meses después estaría celebrando el título de campeón nacional.

“SE SUFRE BASTANTE”

¿A qué sabe un título?

El sabor es dulce, pero en el camino hay amarguras, tristezas, sufrimientos, pero como solía decirme mi jefe Argelio Córdoba, “lo que más cuesta es lo que más se disfruta”.

¿Cuál fue el momento más triste?

Cuando nos pegó el jonrón Javier Robles en la Final. No perdí la fe, pero me afligí. Casi que le reclamaba a Dios. Pero pensé, ¿y mañana con quién abro? Ya no tengo a nadie. En el mitin les dije, tiene que ser hoy o nunca, y así fue, gracias a Dios.

¿Y el más dulce?

El doble de Ofilio Castro y su anotación después del mal tiro a tercera. Y te voy a decir algo: Ofilio estaba esperado en tercera. Si el tercera base (Edgard Montiel) deja la base y espera el tiro, no hay carrera. La bola no se escapa y Ofilio tiene que quedarse ahí.

Antes del doble, fue clave la base a Manuel Vanegas…

Es correcto. A Vanegas no lo había usado y le dije, “no le haga swing a nada. Ese pícher es un saco de bolas. No te va a lanzar ni un strike”. El chavalo fue paciente y eso resultó clave para ganar. Después vino el batazo de Ofilio.

REACCIÓN DEL EQUIPO

¿Qué cambió al equipo?

Había que imponer un poco de disciplina porque talento había y además, se debía lograr que los técnicos halaran hacia un mismo lado. Eso lo hablé de entrada y salvo una que otra situación, todos se comprometieron y trabajaron sobre el mismo objetivo.

¿Qué dificultades tuviste?

Entre los técnicos cambié de tercera a Franklin López porque no me gustaba su manejo de los corredores y puse a Yáder Roa. Se acabó el problema. Y entre los jugadores con Henry Córdoba. Ahí tiré la toalla. No hubo forma. Le cuesta ser disciplinado.

¿Hay jugadores fáciles de dirigir?

Claro. El mejor de todos es Ronald Garth. Ese es un caballero. Es un ejemplo. Un tipo respetuoso, muy educado. Y como él, hay más que obedecen. Uno los aconseja a todos, pero no todos escuchan. Yo entiendo, cuando uno es joven, cree que lo sabe todo.

¿Qué cualidad es la que más apreciás entre los jugadores?

La humildad. El que es humilde está dispuesto a escuchar y a aprender. El humilde se da a querer de todos. Yo eso les he inculcado a mis hijos, todos son profesionales, pero les he dicho que deben ser humildes, sencillos y respetuosos.

Detalles

Cruz Ulloa, quien en realidad se llama Luis Santiago Ulloa Mayorga, es originario de la comunidad Valle de las Mayorgas, Posoltega, Chinandega, donde nació hace 63 años.

Jugó sus 14 temporadas en el beisbol de Primera División con Chinandega, que en unos años también se llamó Corinto. Su mejor año fue 1982, cuando bateó .329.

Su título con los Dantos es el primero que consigue, tanto como jugador, como técnico. Antes dirigió a Jinotega y varias veces se negó a conducir al Chinandega.

Tiene cuatro hijos, todos profesionales y asegura que no paga taxi en Chinandega, “los taxistas me conocen y me estiman mucho”, dice Ulloa, persona muy sencilla.

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