Vivir y comer del cementerio

La mayoría de gente que llega a faenar a ambos cementerios de este municipio espera tener un mejor día el miércoles 2 de noviembre.

En Diriamba los cementerios se vuelven fuente de vida y sustento económico para muchas personas que ofrecen sus servicios de limpieza y embellecimiento de tumbas. LA PRENSA/M.GARCÍA

Este miércoles 2 de noviembre en Nicaragua se conmemora el Día Nacional de los Difuntos y en la entrada del cementerio viejo de Diriamba, es común ver a niños, jóvenes y adultos ofreciendo el servicio de limpieza, lavado y pintura de las bóvedas. Otros se dedican solo a cuidar vehículos y otros venden flores.

Róger Antonio García, conocido como “La Mica”, es rotulista y para estas fechas dice que prefiere ganarse el sustento diario en el cementerio.

Este señor de 52 años pinta las bóvedas y escribe los epitafios que también van en las lápidas que adornan las tumbas.

Explicó que los textos que van en las placas varían de 800 a 1,000 córdobas, pero que él las trabaja a un menor precio, entre 300 y 400, más cuando se trata de un amigo o conocido. Refirió que la mayoría de sus clientes comúnmente llevan la pintura y que él solo cobra la mano de obra.

“La mano de obra va en dependencia del tamaño de las bóvedas, las más pequeñas por ejemplo andan en los 150 y las más grandes en 400 córdobas, se incluye raspada y lavada”, explica.
Pero si usted no llevó pintura, estos obreros le pueden cobrar hasta 500 córdobas por la tumba.

Róger empieza su jornada a las 7:00 de la mañana y termina a veces hasta las 7:00 de la noche, cuando le va bien. “Desde hace cuatro días estoy viniendo y ha habido bastante movimiento”, afirmó.

Expresó que en un día malo se gana 400 córdobas y que en un día bueno hasta 1,200, pero que en años anteriores el propio Día de los Muertos, una vez superó los C$10,000.

Hay otras personas en Diriamba, como don Julio Ortiz, que prefieren pintar ellos las bóvedas de sus familiares, porque les sale más barato. “En esto de pintar las bóvedas, hoy (lunes) andan muchos trabajando, pero sale caro, por limpiarla y lavarla me dijeron 150 córdobas”.

Señaló que cada año llega a pintar las bóvedas de su abuelita, su mamá, su suegro y la de un primo que está en el cementerio nuevo de esta localidad y para ello compró tres galones de pintura de aceite que le costaron 780 córdobas.

La mayoría de gente que llega a faenar a ambos cementerios de este municipio espera tener un mejor día el miércoles 2 de noviembre.

«La mano de obra va en dependencia del tamaño de las bóvedas, las más pequeñas por ejemplo andan en los 150 y las más grandes en 400 córdobas, se incluye raspada y lavada”. Róger García, rotulista.

 

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