¿Por qué los nicaragüenses no pueden votar en el exterior?

Nicaragua es el único país de Centroamérica que no permite el derecho al voto en el exterior pese a contar con una legislación

El CSE está controlado por el FSLN.

El voto de los nicaragüenses residentes en el extranjero es un derecho establecido en el artículo 122 de la Ley Electoral 331, bajo el principio constitucional de que todos los ciudadanos nicaragüenses tienen derecho al sufragio universal, sin embargo, es un derecho que nunca ha sido aplicado.

«El ejercicio del derecho a votar de los ciudadanos nicaragüenses que se encuentren transitoriamente fuera del país o residan en el extranjero se circunscribirá a la elección de Presidente y Vicepresidente de la República, Diputados Nacionales y Diputados al Parlamento Centroamericano y deberá realizarse con las mismas condiciones de pureza, igualdad, transparencia, seguridad, control, vigilancia y verificación de las que se ejerce dentro del territorio nacional», establece el artículo 122 de la Ley Electoral.

Cerca del 20 por ciento del total de la población nicaragüense, calculada en 6.3 millones de habitantes, vive en el extranjero, principalmente en Estados Unidos y Costa Rica, y la mitad de ellos lo hacen indocumentados, según cifras oficiales.

El voto en el exterior fue un compromiso adquirido en un diálogo político entre los partidos del país, de cara a las elecciones nacionales de 1990, recordó la expresidenta del Consejo Supremo Electoral (CSE), Rosa Marina Zelaya. No obstante, su aplicación no fue inmediata porque la cedulación fue un proceso que comenzó en los 90 y actualmente cree que hay falta de voluntad para aplicar la ley, por lo cual es «una deuda pendiente», dice Zelaya.

«Durante los años 90 se fueron creando poco a poco las condiciones de la cedulación ciudadana y a estas alturas ya se tendría que haber establecido que los ciudadanos nicaraguenses radicados en el exterior pudieran votar», relató Zelaya.

Zelaya cree que después de las elecciones nacionales de 1996, cuando resultó electo presidente Arnoldo Alemán (1997-2001), ya habían condiciones para realizar votaciones en los siguientes comicios de 2001, pero considera que el pacto político entre Alemán y Daniel Ortega, actual mandatario del país, evitó seguir con este proceso técnico-administrativo.

Sin voluntad de aplicar la Ley

El exdirector de Cedulación, Dionisio Palacios, manifestó que para que los nicaragüenses voten en el extranjero no es necesario ni grandes sumas de dinero, ni cédula de identidad, sino la voluntad de hacerlo posible.

Palacios explicó que la emisión de un documento supletorio sería suficiente para que los nicaragüenses voten en el extranjero, como los hicieron miles de ciudadanos en las elecciones del 25 de febrero de 1990, cuando aún no tenían su cédula de identidad.

El exdirector de cedulación también explicó que así como se realizan diversos trámites a través de los consulados de Nicaragua, se podría permitir la votación con una lista de nicaragüenses que quieran ejercer su derecho al voto.

Nicas organizados en el exterior

Actualmente los nicaragüenses en el exterior están organizados y demandan su derecho a votar, pero el Consejo Supremo Electoral (CSE) no se ha pronunciado sobre esta demanda.

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En el 2006, en Miami, varias organizaciones realizaron la gran convención de nicaragüenses en el exterior, uno de los temas principales abordados fue la cedulación y el voto en el exterior. En el evento participaron representantes de distintos partidos políticos en Nicaragua, los jefes de bancada en la Asamblea Nacional, y representantes de organizaciones y candidatos presidenciales.

“Se creó un documento donde se comprometían a promover la cedulación, la Asamblea Nacional aprobó un millón de córdobas. Es hasta el día de hoy no sabemos qué paso con ese dinero, no cumplieron el compromiso”, precisó. Aunque se firmaron acuerdos y hasta se comprometieron a destinar presupuesto, nunca se cumplió.

En septiembre de 2007, realizaron otro evento similar en California, con el mismo objetivo pero tampoco hubo eco de parte de las autoridades.

Rafael Cárcamo, miembro del Comité pro cédula en California y activista que lucha para que se cumpla la Ley que otorga a los nicaragüenses en el extranjero el derecho a la cedulación y el voto, coincide con Zelaya en que es falta de voluntad política no cumplir ese derecho.

El activista sostiene que la llegada al poder de Daniel Ortega en enero del 2007, ha dificulta que el gobierno cumpla la ley. A su juicio, la razón es porque la gran mayoría de los nicaragüenses en el extranjero no son adeptos del sandinismo.

“El voto que está en el exterior es un voto difícil de manipular porque no le van a regalar una lámina de zinc, un chanchito, podríamos decir que el voto en el exterior en un 90 por ciento es antisandinista y anti orteguista”, manifestó Cárcamo.

Además, Cárcamo agregó que los nicaragüenses en el exterior se han convertido en uno de los principales rubros de la economía nicaragüense.

Nicaragua recibió 707.4 millones de dólares en remesas familiares durante los primeros siete meses de 2016, un 4.2 por ciento más que en el mismo período de 2015, informó el Banco Central de Nicaragua (BCN).

Del total de remesas recibidas de enero a julio pasado, el 54.7 por ciento provino de Estados Unidos, seguido de Costa Rica con 21.6 por ciento y España con 8.5 por ciento, precisó el banco emisor del Estado en un informe.

“El gobierno (sandinista) se llena la boca al decir que es demócrata, pues lo mínimo que debería hacer es cumplir con lo que dice la Ley, para que los nicaragüenses en el exterior puedan incidir ya que hacen gran aporte al país”, dijo Cárcamo.

Nicaragua es el único país de Centroamérica que no permite el derecho al voto en el exterior pese a contar con una legislación, Guatemala aprobó a inicios de marzo pasado el derecho de sus connacionales a ejercer el derecho al sufragio en el extranjero. Mientras que en Latinoamérica Uruguay, Nicaragua y Cuba, son los tres países que no permiten el derecho al voto de sus connacionales en el extranjero. La diferencia es que Nicaragua cuenta con una Ley que no aplica.

Con colaboración de Judith Flores y Josué Bravo

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