Cierres… ¿de cuál campaña?

El domingo pasado fui al Teatro Nacional Rubén Darío a presenciar la función del Ballet de Eslovaquia, una extraordinaria demostración de arte, agilidad, música y armonía de grupo deslumbrante

El domingo pasado fui al Teatro Nacional Rubén Darío a presenciar la función del Ballet de Eslovaquia, una extraordinaria demostración de arte, agilidad, música y armonía de grupo deslumbrante. Sinceramente los felicito a todos los que tuvieron que ver con traer al país a este grupo de jóvenes artistas a una velada cultural de folclor eslovaco.
Cuando se apagaron las luces y cayó el telón hubo minutos de aplausos cerrados y todo el público se puso de pie en reconocimiento a un show de remotas latitudes pocas veces visto en nuestro país. Nos sentimos privilegiados de haber sido testigos.

En contraste, está a punto de bajarse el telón de otro show llamado “la farsa electoral” y de apagarse las luces de la gran carpa nacional, llena de espectadores desatendidos que están más pendientes de sus quehaceres domésticos, que de lo que ocurre con el reparto de los actores principales y secundarios.

Se anuncian “cierres de campaña” que otrora fueron grandes concentraciones de entusiastas multitudes portando símbolos partidarios y coreando las consignas de campaña. Hasta las promesas que en otros tiempos se repartieron al por mayor y por todos los bandos, esta vez brillaron por su ausencia.

¿Dónde fueron los “cierres de campaña”? ¿Cuáles cierres? ¿Cuál campaña?… algunos dicen incluso “que ya cerraron campaña” y no nos dimos cuenta.

Con la excepción de Maximino Rodríguez que sí hizo el esfuerzo de hacer presencia en varios puntos del país, incluso el domingo 23 de octubre nos cruzamos en Sébaco su caravana con la de un grupo de Ciudadanos por la Libertad y  se dio un incidente en que alguien lanzó un objeto que lamentablemente le dio a su fórmula,  Martha McCoy.

Don Maximino ha convertido este condenable incidente en parte central de su “estrategia de campaña” (victimizándose para conseguir respaldo) y repitiendo mi nombre como si yo fuera parte o azuzador de una turba de tirapiedras, a pesar de que en dos ocasiones lo he aclarado y condenado públicamente en 100% Noticias.

Lo haré nuevamente, ya que durante el programa de IV Poder del pasado fin de semana le dedicó buena parte de su tiempo a este tema, en lugar de tratar de convencer a los nicaragüenses que voten por él utilizando su desconocido programa de gobierno.

La novedad es que ahora él afirmó en cámara al director de IV Poder, Miguel Mora, tener el video donde aparece la persona que arrojó la piedra.

Repito que condeno cualquier acto de violencia, sea en esta campaña o en cualquier otra. Nunca he instigado a nadie a tirar una pedrada contra una persona, ni siquiera profiriendo insultos o palabras soeces. Soy incapaz de hacerlo, porque soy consistente entre mi pensamiento y mis acciones: si creyera en las pedradas o en los insultos, sería el primero en hacerlo.

Si Maximino tiene la grabación, ya es hora que la enseñe, estoy seguro que Miguel Mora se la pasará muchas veces. También quiero aclarar que durante mi vida política jamás he instigado o promovido la violencia, excepto cuando fui miembro del Directorio de la Resistencia Nicaragüense.

Un candidato que se ha visibilizado por doquier, a pesar de que corre para diputado por el PLI en la tercera posición por Managua, es don Venancio Berríos. Su foto es ya más conocida que la de los restantes cuatro candidatos a la Presidencia.

Se nota que don Venancio tiene bastantes recursos para su campaña, pero más que recursos, un desmesurado optimismo que bien le podría valer el premio del político más optimista del país. De acuerdo con las cifras oficiales del Consejo Supremo Electoral, en el 2011 el PLI obtuvo 137,189 votos en Managua, equivalente a un 27 por ciento de los votos válidos.

Actualmente según la última encuesta de M&R, el PLI tiene apenas un 1.9 por ciento de intención de votos a nivel nacional. Para que don Venancio pueda salir electo en la tercera posición, esa intención de votos tendría que ser un 15 por ciento, equivalente a unos 80,000 votos en Managua y tal como se ven las cosas antes de que se baje el telón del circo electoral, esa posibilidad es muy remota.

Veremos qué pasa el 6, no creo que haya sorpresas, pero cuando se baje el telón y se apaguen las luces, ciertamente no habrán aplausos.

 El autor es periodista y exdiputado PLI arbitrariamente destituido