Arnulfo Obando será intervenido por un aneurisma

Arnulfo Obando, entrenador de Román "Chocolatito" González, sería sometido a una intervención quirúrgica por una aneurisma.

Hoy podría ser llevado al quirófano Arnulfo Obando, entrenador del tetracampeón Román “Chocolatito” González. Al pie de la Unidad de Cuidados Intensivos de un hospital de Managua, su esposa y sus tres hijos esperan la señal de los médicos y un milagro del cielo.

“El riesgo es bastante alto”, dice a modo de bienvenida su hijo Irwing, quien habla en representación de la familia. Una radiografía de los vasos sanguíneos del cerebro (angiografía) de Obando desveló aneurisma, un término médico que se emplea para hacer referencia a una protuberancia con forma de globo y llena de sangre que se forma en las paredes de los vasos sanguíneos.

Con la cirugía, los médicos esperan corregir los daños a nivel cerebral.

Irwing ha entrado a ver a su padre a la sala de UCI. Obando está sedado, conectado a una máquina de oxígeno, peleando la buena batalla, y el muchacho no pierde el optimismo de que su padre, quien siempre le proyectó la imagen de un hombre inquebrantable, se levante de esa cama.

“Dicen los médicos que existe un 70 por ciento de probabilidades de que quede con secuelas mínimas o mayores de por vida. En estos momentos están reunidos (ayer a las 6:00 p.m.) para valorar las opciones. Es difícil aceptar lo que está ocurriendo”, dijo Irwing, sentado en un jardín, en uno de los costados del hospital.

Al momento del chequeo a Obando le detectaron flema en los pulmones, lo que le estaba dificultando la respiración, por lo que inmediatamente se le administró oxígeno. Según Irwing, su padre está sedado para que su organismo descanse, y también es una medida de prevención a reacciones violentas, como ocurrió cuando Obando se descubrió en el hospital la noche del lunes.

Proceso

Dos días después del colapso cerebral que tomó por sorpresa a Obando, a su familia y al boxeo, al entrenador lo han sometido a dos tomografías, a una resonancia magnética y a una angiografía.

“Mi padre no está en coma, como muchos piensan. Su situación es delicada y para nosotros es difícil verlo así. Por momentos nos sentimos desesperados, pero con el apoyo de nuestros familiares y amigos seguimos conservando la fe”, comentó Irwing.