Monólogo de boxeo de Manny Pacquiao

Mac Pacquiao, la tempestad asiática, está nuevamente rugiendo con la agilidad de un relámpago, que le valieron para arrebatarle el título welter (147 libras) por decisión unánime al mexicano-americano Jessie Vargas, quien entró en pánico desde el primer asalto, derritiéndose con el pasar de los minutos.

Manny Pacquiao regresó al boxeo y venció con comodidad a Jessie Vargas. LA PRENSA/AP

Once meses le duró el retiro a Manny Pacquiao. Pero a sus 37 años, una familia, una vida entregada a la religiosidad y con una agenda cargada de asuntos como senador de Filipinas, regresó a la tarima y lució con la misma velocidad que lo caracteriza, haciendo valer la pregunta ¿Se había retirado? La tempestad asiática está nuevamente rugiendo con la agilidad de un relámpago, que le valieron para arrebatarle el título welter (147 libras) por decisión unánime al mexicano-americano Jessie Vargas, quien entró en pánico desde el primer asalto, derritiéndose con el pasar de los minutos.

Mucho Pacquiao para un diminuto Vargas. ¿Cómo es posible que un campeón pelee en retroceso, siendo incapaz de sacar el fulgor en el centro del ring? Ni Pacquiao dejó explayarse al ahora excampeón, ni Vargas lo intentó. La estrategia del filipino rindió sus frutos a lo largo del combate. El movimiento constante para no ser un blanco fijo, dejando inutilizada la derecha peligrosa de Vargas fue una operación triunfo. Estuvo tan desenchufado Vargas que solo se le recuerda un golpe importante, cuando en un intercambio de golpes en el sexto asalto impactó con su derecha, deteniendo la envestida del rival.

El augurio desde el segundo asalto, al momento que Pacquiao aterrizó con la derecha en repetidas ocasiones, como si fuera un autómata a Vargas en el estómago, y luego dejar su huella con la izquierda en recto al mentón, haciendo que el nacido en california cayera en el cuadrilátero ante la vista de los 16,000 asistentes Thomas & Mack Center, era la de un campeón en ese instante desorientado, sin el talento ni la experiencia de lidiar con un artista del ring y de las huracanadas como lo es Pacquiao.

Esta vez con las tarjetas a su favor (114-113, 118-109 y 118-109), y la pelea en el bolsillo desde mucho antes que hubiera finalizado, Pacquiao no necesito sacar en su interior la fiera que lleva dentro. Se dedicó a recorrer los asaltos realizando su monólogo, era muy superior, en comparación a su último enfrentamiento contra Timothy Bradley, esta reyerta fue un paseo por Las Vegas, un entrenamiento previo a un combate de mayor envergadura.

Con Floyd  Mayweather en primera fila sonaron las alarmas de una revancha, a Pacquiao le gusta, a los empresarios también, sin embargo, está en la capacidad de vencer a cualquiera que no sea “The Money”. Ambos peleadores acercándose al estado de jubilación boxística, no obstante, Mayweather al igual que el filipino, ha demostrado mantener su figura de invencible, su cuerpo escultural y sus combinaciones certeras. Por lo pronto habrá que sentarse y esperar a que cante el primero.

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