“Inconstitucional, autoritario y antidemocrático”

Mientras se realizaba la farsa electoral orteguista, monseñor Silvio José Báez Ortega dio a conocer, desde la iglesia de El Carmen de Managua, su mensaje profético de profundo contenido democrático y gran trascendencia para los nicaragüenses

Mientras se realizaba la farsa electoral orteguista del domingo 6 de noviembre, en la cual hubo una enorme y notoria abstención que sin duda fue la triunfadora de la contienda, monseñor Silvio  José Báez Ortega dio a conocer, desde la iglesia de El Carmen de Managua, su mensaje profético de profundo contenido democrático y gran trascendencia para los nicaragüenses.

“Este proceso electoral es hijo de un sistema viciado”, dijo con su reconocida   franqueza monseñor Báez, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, quien, igual que otros obispos decidió no avalar la farsa electoral; en tanto que algunos prelados sí lo hicieron, entendiendo de esa manera  su deber de conciencia según la libertad de opción política  que la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) declaró en su comunicado del 22 de agosto de 2016.

“En conciencia, yo no podía prestarme a ir a ser parte de un juego que considero que no respeta la voluntad de los nicaragüenses y que no le trae ningún bien a Nicaragua”, expresó monseñor Silvio Báez, quien calificó al llamado proceso electoral del domingo pasado como “inconstitucional, autoritario y antidemocrático”.

“Mi palabra profética, mi cercanía con los pobres, mi vida de austeridad para que este país salga adelante en justicia social y respeto a los derechos humanos es lo que me ha hecho hoy abstenerme de echar una boleta en una caja, pero no he dejado de votar por el futuro de Nicaragua”, precisó el prestigioso  obispo carmelita.

“Yo no he hecho campaña por la abstención —aclaró   monseñor Báez en su alocución del domingo pasado— y creo que con el hecho de no ir a votar hoy  tampoco he hecho abstencionismo. El no ir a votar hoy es un compromiso muy grande. Yo me comprometo hoy con Nicaragua a construir un país mejor desde mi ser de ciudadano y obispo”.

En realidad, monseñor Silvio Báez y los otros obispos que optaron por  no votar en la farsa electoral orteguista del 6 de noviembre, han sido coherentes con lo que ellos mismos han venido sosteniendo en los últimos años.
Para recordar  solo uno de los diversos pronunciamientos críticos de los obispos de Nicaragua a la falta de transparencia y legitimidad electoral bajo el régimen actual, mencionamos lo que dijeron en la carta que le entregaron personalmente a Daniel Ortega el 21 de mayo de 2014:

“Le pedimos con todo respeto que ofrezca su palabra de honor para garantizar en el 2016 para Nicaragua un proceso electoral presidencial absolutamente transparente y honesto, con nuevos y honorables miembros al frente del Consejo Supremo Electoral (CSE), en el que brille sin ningún tipo de duda la voluntad popular; con un sistema de cedulación independiente del mismo CSE que le garantice a cada nicaragüense su cédula en tiempo y forma antes de las elecciones; y con un proceso electoral abierto irrestrictamente a observadores de instituciones nacionales y extranjeras”.

Eso dijeron los obispos pero Ortega ni siquiera  les respondió  y menos que atendiera su demanda de  requisitos  de transparencia  electoral. ¿Cómo podrían entonces votar  y avalar lo viciado, autoritario y antidemocrático que denunciaron enérgicamente  en aquella y otras ocasiones?

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