Arnulfo Obando: «Ser entrenador lo llevás en la sangre»

A inicios del año Arnulfo Obando conversó con LA PRENSA sobre sus expectativas con Román González y su vida en el boxeo, pero la muerte tocó su puerta y ahora es homenajeado antes de su sepelio.

Arnulfo Obando

Arnulfo Obando fue pieza clave en el éxito de Román «Chocolatito» González. LA PRENSA/OSCAR NAVARRETE

A principios del año Arnulfo Obando estaba peinando su copete, sabía que sería entrevistado. Disfrutaba de las preguntas y más cuando tocaba destacar una actuación suya. Tiró a un lado el cigarrillo y se sentó en las escaleras del gimnasio Róger Deshon. En sus ojos había una figura de arcoíris, en su rostro el entusiasmo de tener un largo sendero en el boxeo por delante. El semblante de Obando era de esos entrenadores de antaño, quizás sin tener los conocimientos de los grandes, pero sí la accesibilidad característica puesta en escena.

Ese inicio de enero del 2016, Obando no se imaginaba que sería su último año. había tenido la noticia de estar entre los cinco mejores entrenadores del año 2015 y todo era alegría. El hombre que empezó como segundo de Denis Morán y el “Chocoyo” Acosta, irrumpió como el más popular entrenador del país, arrastró la fama de su pupilo, sabiéndola materializar. La vida es tan difícil de descifrar, pero es una bella paradoja. A un fanático de su pasión, el vértigo de la muerte lo acechó y la sombra lo envolvió.

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Sus expresiones genuinas yacen en el recuerdo, la ilusión de cercanía estará entre los suyos. Obando con su experiencia sabía que la vida se vive hacia delante, pero en muchas ocasiones se entendía hacia atrás, como diría Sugar Kierkegaard, pero en el espejo retrovisor que deja el personaje que será enterrado entre los recuerdos, brindó la lección de que se puede sobresalir sin ser genio, pero siendo esforzado, que se puede ser popular aprovechando los impulsos de la suerte y morir estando latente entre los vivos.

Acá la entrevista con Arnulfo Obando, en enero de 2016.

¿Qué espera para este año 2016?

Seguir trabajando con Román y llegar a disputar su cuarta corona, porque vos sabés que eso me va a mejorar el récord. Es algo prestigioso para el pueblo nicaragüense.

¿Qué es ser un entrenador de boxeo?

Es algo que te apasiona, que lo llevás en la sangre, algo que me ha gustado. Quiero agradecerle a dos personas que me indujeron, como fue Denis Moran, un gran boxeador en los años 70, y Leonel “El Chocoyo” Acosta, quien fue uno de los baluartes que me llevó a donde estoy ahora. Me hizo entrenador, aprendí mucho de él.

¿Qué es lo más difícil de ser entrenador?

Batallar a diario con los atletas. Te vas a encontrar atletas que tienen buena disciplina y otros que son fregados, y yo tengo mi carácter, por eso son pocos con los que entreno porque el boxeador que no se alinea, mejor yo me aparto.

Muchas veces los buenos entrenadores fueron malos boxeadores ¿Así fue con Arnulfo Obando?

Creo que es una ley de la vida. Creo que sí, practiqué boxeo, hice tres peleas y gané, pero estaba dura la vida, muchos se retiraron, tenía que trabajar.

¿Cómo fue su infancia?

Muy buena. Pasé estudiando, por el año de 1977 me metí al Frente Sandinista. Anduve en la guerra, después de 1979 me retiré y en los años 80 volví y fui miembro del ejército, estuve en la academia Carlos Agüero. Una vez que me retiré del ejército regresé al boxeo, la edad la tenía encima y el “Chocoyito” me dijo que entrara como entrenador en 1992. Tenía razón.

¿Qué aspiración tenía de pequeño?

Cuando estas chavalo tenés varias ideas en tu cabeza, llegar a ser ingeniero, por lo menos quería ser ingeniero, pero las condiciones no se dieron. Era duro entrar a la universidad.

¿Cómo hacía para vivir del boxeo?

En ese entonces no había ayuda como en los últimos años de ahora, lo que nos daban los boxeadores, semanal 10 córdobas, además trabajaba, tenía un negocio de carne y me ayudaba, la situación en los años 90 estaba dura, pocas peleas y se ganaba muy poco.

¿Su primer boxeador?

Denis Morán, Ratón Hernández, Jorge Vado, fueron los primeros boxeadores, después me separé y trabajé con Luis cortés, y estuve un tiempo con Rosendo Álvarez, Eddy Sáenz, Adonis Rivas y “El Yambito” que eran los cuatro ases. Trabajé con Adonis (Cruz) después, Genaro Ríos, “La Escopeta” Alvarado y llegué a tener a casi nueve boxeadores.

¿Sus mejores experiencias?

La primera vez con Román, una gran responsabilidad, cuando Román hacía su tercera defensa. Te están entregando al campeón y tenés que defender, sentí nervios al principio.

¿Qué le cambió a Román?

Los laterales, los pasos diagonales y a nivel internacional lo han comentado, de cómo ha tenido su coordinación.

¿Hay algo pendiente?

Pasar más golpes y contragolpear con más velocidad, es el trabajo que haremos, más defensa, porque con Román no tenés mucho que corregirle.

¿Cómo está conformada su familia?

Tengo cinco hijos, tres de matrimonio y dos por fuera y uno está en los Estados Unidos.

¿En qué ha trabajado?

Me ha gustado mantener mi plata, he sido comerciante, trabajé como obrero en la construcción, ayudante de carpintería, vendía ropa, tuve un tiempo vendiendo y comprando dólares. Por los años 90 y 91.

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