El balance global de efectivo del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) se obtiene cuando a sus ingresos totales de efectivo se le resta la erogación total, o sus egresos totales de efectivo, que constituyen la suma de sus gastos operativos más sus inversiones en activos no financieros.
Se obtiene superávit cuando los ingresos totales superan a la erogación total, y déficit cuando la erogación total supera a los ingresos totales.
A octubre de 2016 el INSS acumula ya un déficit global de 307.2 millones de córdobas. Este déficit sería mucho mayor de no ser por el hecho de que en septiembre el INSS recibió ingresos extraordinarios por un monto de 405.7 millones de córdobas, presumiblemente por la venta de Laboratorios Ramos a una empresa rusa.
Se suponía que en 2016 el INSS terminaría mostrando un importante superávit global de efectivo, resultante de un fortísimo incremento en los ingresos, y de medidas de ajuste y contención por el lado de los gastos operativos, principalmente en lo que se refiere a la nómina salarial, que se congelaría, y de la contención de la compra de bienes y servicios, principalmente en lo que respecta a la compra de servicios de atención médica, lo cual permitiría acumular un importante superávit operativo.
Por el lado de la inversión en activos no-financieros, se proyectaba efectuar un mayor recorte a los mismos que el efectuado en 2015.
Según el Fondo Monetario Internacional, sería hasta 2017, después de este fuerte superávit que se obtendría en 2016, que el INSS comenzaría de nuevo a mostrar déficit, el cual sería cubierto por el fondo de reservas, el cual, de mantenerse todo igual, se agotaría en 2024.
Sin embargo, los ingresos no han aumentado como se esperaba. Los ingresos totales solo han aumentado en 18 por ciento, y esta tasa solo se alcanzó con el auxilio del ingreso extraordinario por 405.7 millones de córdobas que se obtuvo en septiembre. Sin este ingreso extraordinario, los ingresos globales solo hubiesen crecido en 16.2 por ciento. De cualquier manera, la tasa obtenida de 18 por ciento se encuentra muy por debajo de las tasas de crecimiento superiores al 23 por ciento que se esperaban.
Por el lado de los gastos operativos, la nómina salarial, lejos de haberse congelado, ha crecido 26.6 por ciento, la compra de bienes y servicios —principalmente la compra de servicios de atención médica— sí se ha desacelerado, aumentando solo 8.6 por ciento, y el pago de pensiones y prestaciones lo ha hecho en 22.5 por ciento. En total, los gastos operativos aumentaron en 17.5 por ciento.
Contando el ingreso extraordinario por 405.7 millones de córdobas, a septiembre el INSS alcanzó un superávit operativo por 557.6 millones de córdobas.
Sin embargo, las Inversiones en activos no financieros, que se suponía experimentarían una drástica reducción respecto a 2015, a octubre de 2016 habían aumentado en 60.7 por ciento respecto a octubre de 2015, alcanzando los 864.8 millones de córdobas.
La suma algebraica del superávit operativo y la inversión en activos financieros, o lo que es lo mismo la diferencia entre ingresos y egresos totales, nos da el déficit global de efectivo por 307.2 millones de córdobas.
En este punto, debe recordarse que en noviembre-diciembre se efectúa el pago del doble aguinaldo a los trabajadores del INSS y se paga el decimotercer mes a los pensionados, lo cual implica un gasto operativo adicional por ambos conceptos de más de 1,300 millones, lo cual, si todo se mantiene igual, significa que para 2016 deberíamos esperar un déficit al menos por un monto equivalente, muy superior al de los años anteriores.
Un nuevo déficit en 2016, mayor que el de los años previos, en vez del superávit proyectado, implicaría, si lo demás no cambia, que el periodo hasta que el INSS sea insolvente se reduciría, es decir la insolvencia arribaría antes de 2024.
(*) Economista
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