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Ticos y nicas

En enero de 2015, reunión de presidentes en Costa Rica, entre ellos Luis Guillermo Solís (primera fila, segundo de izquierda a derecha) y Daniel Ortega ( a sus espaldas) de Nicaragua. LA PRENSA/ARCHIVO/AFP

Ticos y nicas, otro año sin pañuelo blanco

Analistas del vecino país valoran situación de relaciones bilaterales, tras otro año difícil.

Las relaciones de Costa Rica y Nicaragua continuaron mal el 2016, incluso terminan debajo de lo frío, una situación que se extendería hasta mayo de 2018, cuando asuma un nuevo gobierno costarricense que probablemente cambie el modo de acercamiento hacia su incómoda vecina, según el politólogo costarricense Claudio Alpízar.

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Al contextualizar los últimos elementos que crearon discrepancias, Alpízar dice: “Ni siquiera terminan frías las relaciones, sino mal. Me da la impresión de que ambos gobiernos no han hecho el esfuerzo para acercarse. En los últimos días se dio un mensaje del presidente Ortega (de diálogo) que era una especie de pañuelo blanco, pero Costa Rica no lo levantó en el momento oportuno”.

De la Cruz: «Lo norma»

Vladimir de la Cruz, historiador y analista político, dice que dentro de las desavenencias históricas entre los dos países, que ahora se ven como comunes, hay una frialdad dentro de lo normal.

“Terminan normales las relaciones, no hay eventuales escenarios diferentes que las cambien o las alteren más. Hay situaciones pendientes por resolverse como el pago del daño ambiental, una cuenta que Nicaragua tiene que pagar, no precisamente este año porque no es un proceso tan simple como el de dar una factura y pague de inmediato”, sostuvo De la Cruz.

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Las relaciones bilaterales se ubicaron al mínimo nivel desde 2010, cuando, en medio de las tareas del dragado nicaragüense del río San Juan, una cuadrilla al mando del veterano comandante Edén Pastora se metió ilegalmente a un humedal de Costa Rica y provocó daños.

El gobierno costarricense demandó y la Corte Internacional de Justicia falló el año pasado a su favor, obligando a Nicaragua a indemnizar por el daño ambiental causado. Los costarricenses cobraron 6.7 millones de dólares, un monto que el ejecutivo de Ortega considera exagerado.

Esta nueva disputa (la del 2010) llegó veinte meses después de que la misma Corte había zanjado otra demanda presentada por Costa Rica en 2005, en cuyo fallo aclaró el derecho tico de navegación en el río San Juan con objetivos comerciales, pero no le concedió el reclamo de que sus policías lo transitaran armados; mientras que a Nicaragua le refrendó la soberanía sobre el río.

A inicios de mes, Ortega, considerado un continuo fustigador de Costa Rica en ese país, sorprendió invitando al restablecimiento de relaciones bilaterales e insinuó un posible encuentro con Luis Guillermo Solís. No obstante, el mandatario tico puso la condición de que Nicaragua pague primero por el daño ambiental.

Alpízar dijo que Costa Rica y Nicaragua están unidas hasta el fin de los tiempos y añadió que los gobernantes deben establecer relaciones más allá de lo económico. A secas, el analista no se explica cómo con tantos vínculos en común no se mejora la vecindad.

Lazos entre sí

“Nicaragüenses y ticos se entrelazan entre sí, yo tengo 11 primos de origen nicaragüense, es una maravilla tener esa riqueza cultural en la familia, hay problemas intrascendentes pero políticamente se vuelven trascendentes cuando algunos intereses de grupos políticos o de gobierno tratan de sacar provecho de una situación o se trata de socavar relaciones fraternales que hemos tenido durante tanto tiempo. CR en el siglo IXX tuvo un presidente de origen nicaragüense, ese no fue problema, ahí tenemos esa riqueza cultural que hermana; que no deberían tensar”, dijo el analista Vladimir de la Cruz.

De la Cruz no cree que en 2017 las relaciones frías cambien al haber un mismo gobierno en Costa Rica que reaccionó con esta dinámica desde finales de 2010.

“Pueda que se mantengan normales pero frías, respetuosas dentro de lo diplomático”, añadió el analista político consultado por
LA PRENSA.

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