Fidel se confiesa antes que anochezca

Soy el responsable de la persecución a homosexuales que hubo en Cuba”, le confiesa Fidel Castro a la directora de La Jornada de México en el 2010.

“Soy el responsable de la persecución a homosexuales que hubo en Cuba”, le confiesa Fidel Castro a la directora de La Jornada de México en el 2010. O sea, poco antes de morir, ya que para el tiempo cinco años equivaldrían a cinco segundos. ¿“Fue en verdad un ser humano o fue mistificación”? se preguntaba Virgilio Piñera, mientras Reinaldo Arenas dormía abrazado a La Ilíada oliendo sus páginas a la luz de la farola del Castillo del Morro, con su estilo medieval (pero de origen colonial)  y puente levadizo.

No obstante, hay que darle crédito a Fidel por asumir la responsabilidad de un crimen de lesa humanidad, que no prescribe, como es el de construir campos de concentración para homosexuales, disidentes y otros “desviados”. Entre las víctimas estaban nada menos que: V. Piñera, Lezama Lima y R. Arenas. Digamos que el crimen fue coyuntural debido a la situación revolucionaria caótica del momento.

Tengo entendido de que incluso Fidel tenía amigos homosexuales: “Estoy tratando de delimitar mi responsabilidad en todo eso porque, desde luego, personalmente, yo no tengo ese tipo de prejuicios.” Su confesión lo convierte en el primer dictador de la historia en pedir perdón por crímenes de lesa humanidad. Daniel Ortega no tiene esa valentía.

En Camagüey murieron decenas de prisioneros gais disidentes bajo tortura y ejecuciones, casi 200 suicidios y más de 500 enviados a hospitales psiquiátricos. Todo en el mejor estilo estalinista. Naturalmente que los gais  revolucionarios no padecieron ultrajes.

Mientras que Salvador Allende, un protegido de Fidel, sobresale como un racista morboso. Su crueldad, estilo condesa Bathory, lo llevó a asumir una concepción determinista hasta el punto de promover tratamientos gravemente perjudiciales para homosexuales, débiles mentales, alcohólicos, etc. Los enunciados pragmáticos de Allende sobre los homosexuales y la función de la eugenesia y la eutanasia son casi idénticos a la Ley del 14 de julio de 1933 promulgada por Hitler.

De allí que no deba sorprender a nadie su tesis doctoral antisemita, descubierta por el filósofo investigador Víctor Farías, autor de: Heidegger y el Nazismo (1987) en donde Allende asegura que:

“Los hebreos se caracterizan por determinadas formas de delito: estafa, falsedad, calumnia y, sobre todo, la usura (…) Estos datos hace sospechar que la raza influye en la delincuencia”. (1933)

Nada que envidiar a Voltaire, salvo que el lenguaje del francés es tan ferozmente antisemita en la primera edición francesa que las siguientes ediciones fueron edulcoloradas para no empañar su imagen de pensador “humanista” y “tolerante”. Solo mediante la confrontación de textos basados en una investigación documental, veraz e imparcial, podrá la verdad histórica eclipsar la ideología o el mito. Los dictadores de izquierda y de derecha vuelven a abrazarse, sobre todo en Suiza, donde guardan sus fortunas sin pagar impuestos. La Venezuela de Hugo Chávez es el tercer país del mundo con más dinero oculto en el banco privado HSBC en Ginebra. Los hermanos Castro y los hermanos Ortega también guardan sus fortunas en Suiza. ¡Menudos revolucionarios!

Fidel eliminó cualquier posible disidencia, incluso al mítico general Arnaldo Ochoa Sánchez, que el mismo Fidel había condecorado: “Héroe de la República de Cuba”, cuya presunción de inocencia le fue denegada; y fue fusilado junto a otros 19 altos oficiales en junio de 1989, todos acusados de tráfico de droga, incluyendo al coronel del Ministerio del Interior (Minint) Antonio de la Guardia.

Quizás nunca sabremos el verdadero motivo del crimen. Si es que Fidel mandó a fusilar a Ochoa por haber ganado demasiado protagonismo (casi un segundo Che Guevara), por ser amigo de Gorbachov, o bien, para evitar que George H. Bush acusara internacionalmente a la Revolución de estar implicada en el narcotráfico. Después de todo, las tropas cubanas en Angola se mantenían con el tráfico de marfil y diamantes. Fidel nunca envió dinero sino carne de cañón.

Para entonces Fidel ya había abandonado a Che Guevara en Bolivia porque era un estorbo para la revolución cubana. Había que vulgarizar la Revolución introduciendo el turismo sexual y el turismo político. Nadie quiere pensar que algo estaba mal. ¿Dónde están las utopías? En la furia de las olas que mecen a los balseros abandonando la isla o capturados y fusilados sumariamente.Había que dar el ejemplo para disuadir a otros disidentes. ¿Y los internacionalistas? Mirando por otro lado.

Con respecto a Nicaragua, donde me desempeñé como fotógrafo e investigador durante dos décadas, pude observar que la Revolución castrista también estaba metida en los cementerios clandestinos, que nosotros periodistas, a veces en coordinación con la Asociación Nicaragüense pro Derechos Humanos (ANPDH), descubrimos entre junio de 1990 y mediados de 1993. Los militares cubanos, con armamento soviético, asesoraron al Ejército Popular Sandinista  (EPS) de Humberto Ortega y a la Seguridad de Estado (DGSE), del Ministro del Interior Tomás Borge Martínez y Lenín Cerna Juárez. En cada base militar había un asesor cubano y muchos de esos cementerios clandestinos se encontraban en las bases militares de las montañas del norte. Ejemplo, en el Cerro Mokorón de Quilalí. En otras palabras los militares cubanos o eran cómplices de esos crímenes de guerra o directamente ordenaron las masacres de campesinos que formaban la base social de los contras (Resistencia Nicaragüense).

“Solamente los muertos conocen el reverso de las piedras. Solamente las piedras conocen el reverso de los muertos” (Olga Orozco) Y efectivamente los fantasmas del pasado volvieron abrir en Fidel ciertas heridas y “la eterna miseria que es el acto de recordar”. (V. Piñera.)

El autor es periodista.

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