«Gasolinazo» atizó la política en México

El aumento en los precios de los combustibles, denominado como el "gasolinazo", ha provocado una severa crisis social y política en México,que ha arrinconado a la golpeada gestión de Enrique Peña Nieto

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Los saqueos en ciudades como la capital México y el Puerto de Veracruz, de personas que protestan contra el denominado “gasolinazo”, han obligado a los principales gremios de comerciantes a orientar el cierre de negocios durante la crisis. LAPRENSA/ EFE

Filas de autos esperaban fuera de las gasolineras, día y noche, para repostar en la ciudad de León, una de las ciudades del centro de México que los días previos a Navidad se convirtieron en “un caos”.

Al menos así lo calificó Guadalupe López, una oficinista de esa ciudad del estado de Guanajuato, quien tuvo que recorrer ocho gasolineras para poder llenar el tanque de su automóvil. “Un trabajador me dijo que llevaban día y medio sin abasto y la noticia corrió como la pólvora”.

Las colas se han repetido en otros puntos del país, pero estas se suman a una serie de problemas combinados en torno a la gasolina —un tema que siempre genera gran rifirrafe político— y que han prendido el fin de año en México: la escasez, el anuncio de la subida de precios a partir del 1 de enero, los rumores de acaparamiento de combustible para especular con él cuando sea más caro, el miedo a que se dispare la inflación y la convocatoria de protestas contra el gasolinazo.

El Gobierno minimiza la situación pero los ataques en su contra se multiplican tanto desde la oposición como desde las redes sociales y los expertos apuntan a cuestiones estructurales como las raíces de fondo de los conflictos de estos últimos días.

Pemex afronta problemas de abasto para México

Desde mediados de diciembre, Petróleos Mexicanos ha reconocido problemas puntuales de abasto por distintas causas: porque el mal tiempo impidió que descargaran buques con gasolina importada que llegaban al Golfo de México, porque las tomas clandestinas habían inutilizado temporalmente ductos clave, por compras de pánico.

Cuando el Gobierno ofreció los detalles del «gasolinazo», consecuencia del proceso de liberalización de la gasolina que se realizará durante todo 2017, aumentó la preocupación social y el miércoles la Procuraduría Federal del Consumidor anunció un operativo para detectar si algunas gasolineras estaban acaparando combustible para especular, un rumor cada vez más extendido.

El gobierno mexicano no midió el impacto real del «gasolinazo»

Sin embargo, para los expertos el problema de fondo es otro: el colapso del sistema de refinación de petróleo y la falta de previsión del Gobierno. “Estamos ante el colapso total del sistema de refino de Pemex”, explica a la AP el investigador de la universidad de Texas, Jorge Piñón.

Por un lado, México refinó por primera vez en 2016 menos de un millón de barriles al día (en 2015, la cifra era de 1.06 millones), por lo que tiene que importar más gasolina —el país compra en torno a la mitad de lo que consume— y con el dólar muy alto. Por otro lado, la nación no tiene infraestructura adecuada para distribuirla ni para almacenar.

Piñón da ejemplos: los barcos se acumulan en el Golfo de México porque el estado de Veracruz es un cuello de botella para descargar el combustible y los ductos para llevarlo hasta el centro del país están en muy mal estado y muchas veces llenos de tomas clandestinas.

De hecho, el robo de combustible es un negocio lucrativo para el crimen organizado, por ejemplo, para el cártel de Los Zetas, y según la patronal mexicana supone pérdidas de 28,000 millones de pesos anuales (1,400 millones de dólares).

“Todo el sistema de refinación y distribución está putrefacto”, coincide Miriam Grunstein, académica de la Rice University de Houston.

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Las protestas en contra del “gasolinazo” en México han significado el bloqueo de carreteras, como se refleja en la imagen, en la ciudad de Caxuxi, en el estado de Hidalgo. LAPRENSA/EFE

A su juicio, los mexicanos están pagando los platos rotos de años de mala gestión, desinversión, falta de competencia y falta de visión a largo de plazo. “Con Pemex no hay planeación, hay ocurrencia, e ir tapando agujeros sale más caro”.

“Hay menos gasolina y la gente compra más, pero si tuviéramos un sistema sano habría suficiente. Atribuir los problemas actuales al aumento de la demanda (como también hizo la petrolera) es absurdo”, subrayó.

90 zonas tarifarias distintas con precios máximos que irán fluctuando y que son los que recogen alzas de hasta el 20 por ciento, se establecieron luego del 1 de enero, cuando se aplicó el «gasolinazo». A partir del 18 de febrero, comenzará el proceso de liberalización total en cinco fases de norte a sur y se prolongará durante todo el año.

Pemex ha reconocido falta de inversión en infraestructura de petrolera

El director de Pemex Transformación, Carlos Murrieta, indicó esta semana que tenían combustible suficiente a nivel nacional para seis días, un margen que la académica considero “ridículamente bajo”.

Pemex ha reconocido la falta de inversiones en infraestructura y la necesidad de incrementar la capacidad de almacenamiento a 15 días.

También reconoció estos días problemas en cuatro estados del centro y oeste del país, pero la prensa local aumentaba la cifra a 13, es decir, casi en la mitad del territorio nacional. Las redes sociales ilustraban muchos casos.

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Las asociaciones de empresarios y los partidos de oposición piden medidas para contener el impacto del “gasolinazo”, pero más allá de problemas políticos o económicos los expertos no son optimistas porque, como dice Piñón, arreglar el problema de fondo no se hace de la noche a la mañana. “No le veo solución a corto plazo”.

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El gobierno de Enrique Peña Nieto enfrenta fuerte presión social y política debido a las protestas callejeras por el aumento en el precio de los combustibles, luego del 1 de enero. LAPRENSA/ EFE

Las promesas de Peña Nieto

La liberalización de la distribución y venta de los combustibles es una fase clave de la reforma energética aprobada en 2014, buque insignia de las reformas estructurales de Peña Nieto, aprobada con el apoyo de la derecha pero muy criticada por la izquierda porque abre a la inversión privada uno de los bienes nacionales por excelencia —el petróleo— que estaba nacionalizado desde 1938.

A partir del 18 de febrero, comenzará el proceso de liberalización total en cinco fases de norte a sur y se prolongará durante todo el año. El Gobierno insiste en que llegó la hora de que los mexicanos compren la gasolina a precio de mercado y no con subvenciones que ya no son sostenibles debido a la caída del precio del crudo (que solo a partir de 2016 empezó a recuperarse) y a la subida del dólar.

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