Si Pedro Joaquín Chamorro viviera

Querida Nicaragua: Hablando con un amigo en las pasadas vacaciones de fin de año me hacía este una pregunta interesante: si Pedro Joaquín viviera, qué haría frente a la Nicaragua actual

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Querida Nicaragua: Hablando con un amigo en las pasadas vacaciones de fin de año me hacía este una pregunta interesante:    si Pedro Joaquín viviera, qué haría frente a la Nicaragua actual, frente a un sistema de gobierno como el que tenemos. Yo contesté sin la menor vacilación que Pedro Joaquín estaría luchando por lo que siempre fue su ideal, hacer que Nicaragua vuelva a ser república. Creo no equivocarme porque nadie puede imaginarse a un Pedro Joaquín inactivo, vacilante o temeroso, pues todos conocemos los riesgos que tomó, los sacrificios que hizo, las incontables carceleadas y confinamientos que soportó,  el sacrificio de privarse de la vida hogareña y del calor de su esposa y sus hijos para intentar recobrar la libertad perdida en nuestra Nicaragua.

Se puede decir que Pedro Joaquín recorrió toda la escala dolorosa de una lucha tenaz, continuada, noble y generosa defendiendo valores, sobre todo  la libertad y la vida. Pedro no soportaba la corrupción, el abuso del poder frente al indefenso pueblo nicaragüense, los negocios ilícitos de los cuales se hacía gala en sus tiempos y se sigue haciendo gala ahora. Era por eso que, en cada movimiento opositor que surgía y en ocasiones movimientos falsos preparados como trampa por el propio gobierno, el primer preso era Pedro Joaquín. Se le sacaba a medianoche de su casa para llevarlo a la cárcel y averiguar después si había o no participado, y en los consejos de guerra que se le hicieron casi siempre salió inculpado y con penas de cárcel o confinamiento a sitios lejanos.

Recuerdo especialmente la noche del 21 de septiembre de 1956 cuando Somoza García se encontró con las balas de Rigoberto López Pérez en el Club de Obreros de León. Lo recuerdo con precisión porque precisamente  participé esa noche en la obra de teatro Tovarich (camarada en ruso) en el teatro González. Cuando la función terminó y salimos del teatro notamos en Managua un ambiente tenso y algunos vehículos militares yendo de un lado a otro. Ni por broma nos imaginamos el drama que la patria estaba viviendo.

Al día siguiente nos enteramos de todo.  El país estaba en estado de sitio, el general Anastasio Somoza García había sido balaceado la noche anterior y lo transportaban con rumbo al hospital Gorgas de Panamá.  Las cárceles amanecieron llenas, toda la oposición había sido detenida como sospechosa de haber planeado el asesinato del general. Naturalmente Pedro Joaquín Chamorro, quien apoyaba todo tipo de lucha menos el asesinato político, fue hecho prisionero aquella noche. Junto con todos los opositores del Partido Conservador y del Liberal Independiente, incluido el anciano general  Emiliano Chamorro Vargas, y los doctores Enoc Aguado y Enrique Lacayo Farfán.

En esa ocasión fueron detenidos también muchos periodistas de los diarios de Managua, de los que recuerdo al poeta Pablo Antonio Cuadra, a Horacio Ruiz, a Pedro Rafael Gutiérrez y otros.

En su libro Estirpe sangrienta, un dramático testimonio de aquellos días, el doctor Chamorro Cardenal narra con detalles los sufrimientos, las torturas y los días de angustia que vivieron él y sus correligionarios en las cárceles de Tiscapa, hoy conocidas como El Chipote.

Al final del proceso montado por un furioso Anastasio Somoza Debayle, quien uno a uno interrogó a los detenidos, Pedro Joaquín fue confinado a San Carlos, en el departamento de Río San Juan que en ese tiempo era una miserable aldea perdida entre montes y ciénagas  que nos hacen recordar los primeros días de Macondo en las novelas de García Márquez. Hasta ahí lo siguió doña Violeta, su esposa, que seguramente le hizo menos duro aquel exilio cruel.  El amor es siempre el bálsamo que cura las heridas de los héroes y fue el amor quien impulsó a ambos  para emprender la aventura de una fuga espectacular sobre los silenciosos lomos del río San Juan que a medianoche les ayudó a escapar hacia Costa Rica.

 El autor es gerente de Radio Corporación y excandidato a la Presidencia de la República en 2011.

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