Comercio de animales está matando el bosque

Una denuncia de la venta de un tigrillo es muestra de la permanencia del comercio animal en el país.

comercio animal

Cada vez que compran un animal están perjudicando el ambiente y están siendo cómplices de su destrucción.. LA PRENSA/ARCHIVO

La puesta en venta de un bebé tigrillo en redes sociales provocó el debate entre quienes ofrecían dinero y los que acusaban dicha acción como un delito, según relato de Misión Bosawas, organización que dio seguimiento al hecho.

Roberts Aráuz, originario de Ayapal, Jinotega, publicó a través de su cuenta de facebook que vendía un tigrillo de un mes de nacido y supuestamente originario del cerro Saslaya, ubicado en la Reserva de Biósfera Bosawas.

Por su parte, Misión Bosawas se comunicó con Aráuz para buscar una solución idónea para el tigrillo; no obstante, días después Aráuz dijo que ya no lo tenía en su poder y no dio mayores detalles del paradero del animal, según Flavio Latino, coordinador de comunicación de la organización.

Esa especie se encuentra en la lista roja de alto riesgo publicada en 2013.

Dicho caso refleja el tráfico ilegal de animales, que en conjunto con la caza es una de las actividades más destructivas del medioambiente considera el coordinador de la Estación Biológica Roberto Zarruck de la Universidad Centroamericana (UCA), Marvin Torres.

“Si una persona compra un animal silvestre es una persona que no está consumiendo el animal, sino que está destruyendo bosques”, considera Torres. A esto se refiere porque para tener pichones de lora o pájaros, muchas veces, los cazadores deben de tumbar los árboles. En el caso de los cusucos y conejos se deben hacer quemas que afectan al suelo y se pierde bosque debido a los incendios forestales que estos provocan.

Con Torres está de acuerdo el veterinario Enrique Rimbaud y presidente de la fundación Amarte, quien también sostiene que para encontrar las lapas que posterior se ofertan en las carreteras debieron haber quemado el bosque.

Rimbaud es tácito en decir que “cada vez que compran un animal están perjudicando el ambiente y están siendo cómplices de su destrucción”.

Más que ley es un problema de conciencia

A pesar que Nicaragua cuenta con la Ley 747, Ley para la protección y el bienestar de los animales domésticos y animales silvestres domesticados, y que en su artículo 60 se establece “Promover, analizar y proponer las normas, programas y estrategias para la protección y bienestar de los animales”, no solo es cuestión de legislación.

Para el veterinario Rimbaud el problema principal es la concientización de la población, quien debe comprender que él o la que compra un animal esta cometiendo un delito ambiental. Para Torres, “el problema del marco legal es que no sirve para nada sino hay una buena base moral y ética del pueblo».

Con esto, el también biólogo Torres, se refiere a que el comercio ilegal de animales se relaciona con que siempre hay alguien que compre los animales, y aunque el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena) haga decomisos de garrobos o loras, u otros tipos de animales, siempre va a haber quienes los venda y otro que los compre.

Los más apetecidos

Torres define tres grupos de animales que son los más perseguidos en el país por diferentes razones.Todos los felinos, ya que lo más preciado es su piel; los psitácidos que es el grupo de las lapas, loros, chocoyos y los cinegéticos, que son para el consumo del hombre: cusucos, garrobos, venados, tortugas.

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