Opinión: Azul y Blanco mostró un buen nivel de juego

Pese a la derrota ante Honduras en el primer partido de la Copa Centroamericana, Nicaragua demostró su capacidad para alcanzar el boleto a Copa Oro.

Azul y Blanco

Daniel Cadena de la Selección. LAPRENSA/ AFP

La locura del futbol de cavernas ha quedado atrás, aquel que daba patadas a cualquier cosa sin forma ni fondo buscando la nada, ya es un pasado muerto para la Azul y Blanco.

La tarde del viernes frente a Honduras, Nicaragua perdió (2-1) un partido que provocó mucha emoción a la afición pinolera. Fue una derrota de esas que no duelen, sino ilusionan. La Azul y Blanco dominando, incitando con llegadas constantemente, marcando el primer gol de la Copa Centroamericana, teniendo al borde de la desesperación a la Honduras de Jorge Luis Pinto y explotando al máximo sus facultades con un vigor extraordinario. No se había visto desde aquel enfrentamiento contra Jamaica, pero aunque los catrachos fueron capaces de girar el resultado, el futbol desplegado durante los 90 minutos invita a creer en que llegar a la Copa Oro, principal objetivo, es palpable.

Dos de los tres resultados anteriores frente a Honduras intimidaban. En los partidos en Copa Centroamericana se había caído estrepitosamente, 4-1 en el 2009 y 9-1 en el 2007, aunque después 1-0 metiéndose debajo de la portería. El papel decía que Nicaragua se desangraría, pero desde el primer minuto la Azul y Blanco se encargó de que eso no fuera así, presionando sin pausas, provocando llegadas de peligros como el centro de Juan Barrera a Elvis Pinel y otro a Jaime Moreno al minuto 19 que propició el autogol, el cual fue el primero en la máquina registradora de la Copa.

Nicaragua consta de tres pilares en el equipo: Copete una muralla defensiva, Barrera un correcaminos por las bandas (mejor jugador ante Honduras) y Moreno el colmillo listo para cazar el gol. Ayer funcionó el trío nacional y el equipo jugó bien, no obstante, si se quiere aspirar a las sorpresas se necesita el acompañamiento de los ocho jugadores restantes para provocar asombro.

El gol fue inducido por la clara combinación Barrera-Moreno, el dúo dinámico, diferente al resto. Ese fue el enlace más efectivo y que más estragos causó a la defensa catracha. La prueba de una selección en crecimiento fue claramente aprobada, sin embargo, no todo resultó positivo.

El 2-1 final tiene elementos negativos que propiciaron ese marcador, como las continuas imprecisiones en los pases, la falta de anticipación mental de los defensores, el despeje de las zonas defensivas cuando no existe la capacidad de salir con toques, terminó ocasionando el empate.

Cuando al 68’ Honduras marcó el segundo gol a través de Erick Andino, Lorente, titubeante en el primer tiempo, evitó el gol en el disparo envenenado en primera instancia, pero la fortuna no estuvo de su lado y el rebote llegó a los pies del hondureño.

Nicaragua no empezó con el pie izquierdo, sino todo lo contrario, pisó fuerte para ir a su pequeño mundial: la Copa Oro.

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: