En Letra Pequeña

Los accidentes no ocurren solo por casualidad, sino porque, por vivianada de unos y negligencia de otros, hemos construido un sistema defectuoso que los propicia.

Película,

Accidentes

La cantidad de muertos por accidentes que a diario se registran parecen fácil de explicar: calles y carreteras que se han quedado demasiado chicas para la cantidad de vehículos que circulan por ellas. A esto agreguémosle la conducción irresponsable, la mala educación, la falta de cortesía, los feudos de taxistas y buseros y el desorden vial, y tenemos un cóctel mortal que se salda cada año con ese informe de víctimas fatales que nos hacen preguntarnos: ¿Qué diablos estamos haciendo? Circular por las calles y carreteras parece ser ya una ruleta rusa.

Multas

La Policía debe  dejar de ver las multas como un negocio y dedicarse a usarlas para lo que son, un instrumento de regulación vial. La gran preocupación de la Policía parece ser  si los conductores cambian de carril poco después de un cruce. Y aclaro: no es que yo diga que eso no es una falta ni que  no deba  multarse, pero basta recorrer Managua para notar la gran cantidad de policías sembrados en los lugares de siempre esperando que algún incauto cometa el error. No tengo las estadísticas, pero estoy seguro que la «invasión de carril» es la multa más popular . Y aunque ´»invasión de carril» se oye grave, en realidad  la Policía llama así  a la falta que usted comete cuando cambia de carril demasiado pronto aun cuando el otro carril este vacío.

Patrullas

Siempre he pensado que todos esos policías y recursos que se ponen a pescar multas más bien deberían invertirse en patrullaje. Yo no soy experto en nada, pero pienso que un policía de tránsito en moto o carro, circulando por las calles de Managua, vería al menos las faltas graves, como buses contra la vía o vehículos tirándose el semáforo en rojo, que todos vemos cuando andamos en esas calles de Dios y que los policías nunca ven.

Boomerang

La cortesía al conducir tiene la virtud de reproducirse. O sea, que si usted tiene una cortesía con un conductor es bastante probable que este luego la tenga con otro, y el otro con otro y ese otro pueda que la tenga con usted, de  tal manera que a la postre podría estar recibiendo usted mismo la cortesía que antes dio. Pero el abuso también tiende a reproducirse igual y por lo tanto también puede que más tarde seamos víctima del abuso que antes cometimos.

Vivianadas

Tampoco vamos a confundir cortesía con vivianadas. Todos los días del mundo mientras usted hace fila para cruzar un semáforo u otra intersección, siempre hay alguien que se va por el carril vacío contiguo para colocarse en la punta y luego, con la cara más inocente, pedirá que se le deje colarse para pasar de primero, sin considerar: uno, que está obstaculizando el carril que ocupó; dos, que en su maniobra de entrar y pasar usará el tiempo que habrían usado dos vehículos para cruzar; y tres, que le está robando tiempo a todos los que paciente y educadamente hicieron la fila. Dejar colarse a los abusivos no es cortesía. Distinto es el caso de personas que venían en ese carril y necesitan cruzarse al carril de la fila, o aquellos que por alguna razón tienen una real emergencia. Y uno casi siempre reconoce quién es el vivián y quién el que verdaderamente necesita la cortesía.

Buses

Es bien conocido entre quienes viajan en buses, principalmente interlocales, que un bus no arranca hacia su destino mientras no se llena, de tal forma que si el día está ralo, el pasajero deberá esperar largo tiempo y, lo peor, está condenado a nunca ir desahogado. Los buses son un negocio, pero antes que un negocio son un servicio público regulado. Quien se mete a ese negocio tiene que cumplir ciertas normas  para que se garantice ese servicio con calidad y eficiencia, y entre esas normas está la periodicidad. Los buses deben salir cada cierto tiempo independientemente de los pasajeros que tenga. ¿Y qué tiene que ver esto con los accidentes? Mucho. Una de las formas de descongestionar las calles de tantos carros es mejorando el servicio de transporte público, y ya que no podemos poner metros o ferrocarriles, pues al menos comencemos mejorando lo que tenemos.

Taxis

Y ahora caemos a Uber. Sabemos que el servicio de taxis en Nicaragua es un desastre. Es cierto que es uno de los más baratos de la región, pero, salvo las excepciones que siempre hay, son vehículos viejos, hay mucho taxista maleducado, y mucho delincuente haciendo las veces de taxista. No sé si será Uber u otro sistema similar, pero Nicaragua no puede cerrarse a las alternativas que plantea la tecnología. No pueden seguir, taxista y buseros, entendiendo el servicio de transporte como un botín que se ganaron y que pueden brindarlo como les dé la gana sin considerar la opinión y las necesidades de los más interesados: los usuarios.

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