Drew Barrymore vuelve a la pantalla con Santa Clarita Diet

La actriz ha resucitado convertida en zombi en la serie de Netflix, que se estrena en todo el mundo el 3 de febrero

Drew Barrymore

Foto/EFE

Después de varios años alejada de los focos, la actriz, directora y productora estadounidense Drew Barrymore ha resucitado convertida en zombi en la serie Santa Clarita Diet (La dieta de Santa Clarita) de Netflix, que se estrena en todo el mundo el 3 de febrero.

«Estaba nerviosa ante la idea de volver a trabajar», confesó en Madrid ante un grupo de periodistas. «Cuando surgió la oportunidad estaba atravesando un mal momento en mi vida, pero a veces los peores momentos se convierten en una oportunidad para resucitar».

En la serie, Barrymore y Timothy Olyphant interpretan a un matrimonio. Ambos trabajan como agentes inmobiliarios y llevan una vida de «cómoda insatisfacción» que da un vuelco cuando ella, Sheila, experimenta una crisis dramática y se transforma en zombi caníbal.

«Necesitaba despertar y Sheila me ha ayudado a hacerlo; perdí nueve kilos durante el rodaje, me aclaré el pelo, volví a ponerme tacones y experimenté un completo cambio de actitud a la par que el personaje», explicó.

Su personaje hace constantemente cosas inapropiadas pero, según la actriz, tiene esa actitud de «vamos, tú también puedes hacerlo» y anima a los demás a hacer locuras. «Esas metáforas me parecían geniales», subrayó, «me reí muchísimo leyendo el guion y eso también fue muy importante».

«¿Qué tienes que perder? Prueba la #DietadeSantaClarita», escribió en su página de Facebook la actriz.

Su paso por el cine

Drew Barrymore se hizo famosa con solo 7 años como la niña de ET, y tras una infancia y adolescencia marcadas por el alcoholismo y el abandono de sus padres, se reinventó y creó su propia productora, que debutó con todo un éxito de la época, la comedia de adolescentes Jamás besada (Never Been Kissed, 1999).

Dentro de esa faceta de productora, menos conocida, también ha alumbrado títulos de culto como Donnie Darko (2001) y éxitos como Los ángeles de Charlie (2000), que protagonizó junto a su amiga Cameron Díaz.

Hace un par de años publicó unas memorias en las que contaba cómo rompió con su madre cuando tenía 14 años y que su padre John Barrymore fue apenas una presencia esporádica en su vida, y confesaba haber sufrido una depresión postparto tras el nacimiento de su segunda hija.

En Netflix ha encontrado una plataforma ideal para difundir una serie que, insiste, puede gustar a toda la familia. «Una de mis mayores pasiones como productora es alumbrar historias que puedan gustar por igual a una abuela y a su nieta. Eso es algo difícil y Netflix lo consigue».

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