Inquieta una posible guerra comercial entre China y EE. UU.

El mundo está atento a qué decisiones tomará Donald Trump en torno a China y las repercusiones que tendría a nivel mundial.

El director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Roberto Azevedo, alertó esta semana sobre la guerra comercial que estallaría entre China y EE. UU. a consecuencia del proteccionismo defendido por Donald Trump, que calificó de un desastre “de dimensiones desconocidas”.

Durante su participación en una mesa redonda en el Foro Económico Mundial de Davos sobre los peligros de un regreso a las políticas proteccionistas, el director general de la OMC aseguró que “todos tenemos la responsabilidad de que eso no ocurra”.

Para evitarlo, habrá que poner en marcha “un sistema multilateral efectivo: cuantos más acuerdos bilaterales y regionales, mejor para todos”, dijo.

El presidente del Instituto Nacional de Finanzas de China, Min Zhu, definió el libre comercio como “lo que saca a la gente de la pobreza” y advirtió de que si Estados Unidos impone un arancel del 45 por ciento a las importaciones chinas, “eso le costaría al PIB chino un recorte de un tercio, pero el PIB estadounidense se reduciría a la mitad”.

Para la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, si Estados Unidos se decide a imponer aranceles “provocaría un efecto dominó en todo el mundo, lo que de manera inmediata incidiría en una subida generalizada de los precios”.

¿Por qué Trump ataca a China?

El nuevo presidente de Estados Unidos fustiga el supuesto desequilibrio en las relaciones chino-estadounidenses. Trump acusa a Pekín de manipular su divisa para estimular las exportaciones chinas y, por tanto, de ser un competidor desleal de las empresas de Estados Unidos.

En lo referente a la manipulación de la divisa china, Trump se equivoca: desde hace más de un año el Gobierno de Pekín interviene para sostener a su moneda y no para hacerla bajar.

Pero según recientes estudios, dos millones de empleos estadounidenses se han perdido desde la adhesión de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2001.

Trump asegura poder repatriar parte de esos empleos gracias a negociaciones con Pekín.

¿Quién sale perdiendo?

A primera vista, China. Esta tenía un colosal superávit comercial con Estados Unidos de 30,000 millones de dólares por mes en 2016, según datos norteamericanos.

China está además en pleno proceso de dolorosa transición económica: un derrumbe de sus exportaciones la volvería aún más delicada.

La prensa china blande la amenaza de medidas de represalia en caso de conflicto comercial, que podrían afectar seriamente a gigantes estadounidenses como Apple, General Motors y Boeing, muy presentes en China.

También podría verse afectada por esas represalias la soja estadounidense exportada a China. El electorado rural de Trump podría entonces volverse contra su presidente. En suma, Estados Unidos también tiene mucho que perder.

¿Vamos hacia una guerra comercial?

Es difícil responder. El presidente chino Xi Jinping parece dispuesto a un compromiso: esta semana declaró en Davos que “nadie” saldría vencedor de una guerra comercial. Por su lado, el secretario estadounidense de Comercio, Wilbur Ross, no mencionó la tasa del 45 por ciento en su audiencia de confirmación ante el Senado. Dio a entender, sin embargo, que la legislación actual permite la adopción de medidas punitivas. Ello demostraría que el conflicto puede acabar siendo menos radical de lo previsto.

¿Es posible un compromiso?

China anunció recientes medidas para proseguir la apertura de su mercado. Su objetivo es atraer inversiones extranjeras y desactivar las críticas por sus restricciones a las firmas internacionales.

Pekín aseguró esta semana que las empresas extranjeras podrían cotizar en las bolsas chinas. Y en diciembre, China anunció que estas firmas extranjeras podrían tener filiales a cien por ciento, sin verse obligadas —como hasta ahora— a rodearse de socios chinos en los sectores protegidos, como el material ferroviario o las motos.

Pero el malestar no se ha disipado: ochenta por ciento de las empresas estadounidenses declaran sentirse menos bien acogidas en China que en otras partes, según un sondeo de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en China.

 

¿Qué futuro se viene?
Antes de su elección, Donald Trump, muy enfadado, había dicho que iba a inscribir a China en la lista de los manipuladores de divisas. Esa promesa no fue repetida en un video publicado tras su victoria electoral. El magnate ha declarado no obstante su intención de retirar a su país del Acuerdo de Libre Comercio Transpacífico (TPP), negociado por Washington con 11 países de la región Asia-Pacífico, y que excluye ostensiblemente a China. La retirada norteamericana de este acuerdo, que China consideró como hostil, al menos debería tranquilizar a parte de los dirigentes de Pekín.

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