Fue la tarde de la rebeldía para Henry Duarte. Minutos antes Nicaragua había perdido la oportunidad de obtener la clasificación directa a la Copa Oro frente a El Salvador. El técnico habló de lo molesto que se sentía, de la impotencia que lo embargaba, de la injusticia del futbol al no caer el gol, y expuso delante de la prensa lo incómodo que fue el arbitraje para la Selección Nacional de Futbol.
“Me voy con mucha impotencia, si propones tienes que definir, pienso que no somos una Selección experimentada, y ahí están los números, fallamos, pero hicimos un futbol atractivo. Me voy con mucha tristeza porque esta Selección jugó para ganarse un lugar. Sin embargo, Nicaragua no le falló a la Uncaf, le dio un plus al torneo, porque peleó hasta el último momento”, comentó el técnico con un rostro de piedra en la conferencia de prensa transmitida por FutbolNica.Net.
“A nosotros nos ganaron los árbitros, no nos ganaron los rivales. Los tres partidos que jugamos los perdimos por el arbitraje, el de hoy también… Salgo muy molesto por eso porque, ¿por qué pretenden hacerle daño a una Selección que trata de salir adelante? En vez de que salga, la hunden”, agregó.
Duarte es un hombre que sabe que el equipo que dirige es de menor estatura al lado de los gigantes del área, como Honduras y Costa Rica. La historia y la tradición futbolística de los otros países los ponía ampliamente por encima de las pretensiones de los nicas y el trato desigual recayó sin dudas en el arbitraje, considera el seleccionador.
“Le tienen más cuidado de pitarle a Honduras, porque Jorge Luis Pinto, se les va encima. A Costa Rica, porque se les va encima todo un país. Le pitan con cuidado a Panamá, pero con Nicaragua, les da igual equivocarse”, declaró Duarte.
“Mis respetos a los poquitos aficionados nicaragüenses que vinieron. Mi perdón a ellos por haberles fallado”, dijo Duarte, sabiendo en el fondo que él y sus muchachos no cumplieron, pero hicieron un buen trabajo.
