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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

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La Selección Nacional de Futbol no tuvo el tino para definir el partido contra El Salvador. Foto: AP

La definición fue el talón de Aquiles para la Selección Nacional de Futbol

Se hizo un gran partido, pero faltó eso, marcar al menos un gol

Nicaragua realizó su mejor partido de la Copa Centroamericana, pero en el futbol basta con cerrar los ojos un momento para morir. No se si será una cuestión de fe, contundencia o misterios del deporte, que la Azul y Blanco descifrando el mapa del tesoro no pudo recoger el oro. No llegó el gol que regresara al equipo a órbita por más que se buscó, por más que se fabricaron las oportunidades, por más que la pelota le hacía muecas para entrar en la portería rival. Nicaragua cayó 1-0 ante El Salvador, se perdió el pase directo a Copa Oro pero no la factoría de sueños.

Se estaba logrando el partido perfecto. Habían sido 50 minutos donde El Salvador tenía el esférico inútil. Los pinoleros soportaban la intensidad, con orden y con clase. A pesar de la velocidad de los cuscatlecos, la zaga defensiva respondía al instante. Agitados constante mente con algunos fallos sin consecuencias, como el del arquero Diedrich Téllez, al salir en falso y dejar abandonada la portería. Nunca el partido fue de nadie, y esa intermitencia de quien dominaba era lo que le estaba dando el resultado necesario a los nicaragüenses.

Comenzando el segundo tiempo, un contragolpe de Juan Barrera provocó un centro de peligro, pero la ofensiva perdió la concentración pidiendo penalti y olvidando el disparo que pudo haber sido mejor aprovechado por Bryan García. Luego al 53 Irvin Herrera recibió un pase filtrado que dejó dormido a Quijano y Erick Téllez. Ese fue el único resbalón, debido a que tras el gol, la Azul y Blanco se reactivó. Buscó el gol insistentemente, fallando Cadena, Barrera y por último Copete en el área pequeña.

Encontraron el remedio del gol salvadoreño y no pudieron definir. Henry Duarte jugó bien sus piezas de cambios, un equipo de mosqueteros mostrando corazón y empuje,  no obstante, el factor suerte no los acompañó. Se acabó el momento de vino y rosa porque sin puntos no hay paraíso, sí la evidente mejoría. Ahora toca esperar a que llegue marzo y que la amargura se convierta en alegría contra Haití en el repechaje.

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