Gernot Wagner y Martin L. Weitzman explican en su libro denominado Las consecuencias económicas del cambio climático y dan orientaciones para adaptarse y pagar el precio de hacerlo.
El cambio climático es el mayor reto que la humanidad ha tenido que encarar.

Muchas preguntas científicas cruciales sobre el cambio climático permanecen sin resolver. Sin embargo, la mejor comprensión actual apunta hacia varias realidades aleccionadoras. El clima extremo será más probable. Conforme aumentan las temperaturas, la energía de la atmósfera y los océanos incrementan.
Las tormentas serán más poderosas, y comunes, así como las sequías y las olas de calor.
Pensar en el cambio climático es difícil por cuatro razones. Primero, es global más que local.
La contaminación del aire en China hace que respirar sea difícil en Beijing, pero no afecta inmediatamente en ninguna otra parte. Sin embargo, el CO2 liberado a la atmósfera, sin importar dónde, cambia el mundo.
La naturaleza mundial del cambio climático hace que sea más difícil crear o aplicar una política efectiva.
Segundo, mientras muchos retos exigen su atención inmediata, el cambio climático es a largo plazo. Aunque décadas recientes han sido de las más calientes de las que se tengan registro, son solo precursoras de cambios mucho más grandes por venir.
Tercero el cambio climático es excepcionalmente irreversible. Aun si las personas dejaran mágicamente de añadir más carbono a la atmósfera, las consecuencias de lo que ya existe ocasionará el alza en la temperatura.
El cuarto factor es la incertidumbre. La ciencia del clima mejora rápidamente, pero permanecen algunos puntos vagos sobre cómo funciona en realidad el clima.
Un impuesto añadiría el costo del daño ocasionado por carbono al precio del carbono. Cada tonelada de CO2 emitida efectivamente ocasiona por lo menos US$40 en daños a la Tierra. Al aumentar el precio del carbono, la gente lo usará menos y así contaminará menos.
Los gobiernos podrían aplicar este impuesto directamente o aplicar pagos de derechos por emisión para fijar un tope máximo de emisiones permitidas.
Ni una acción por un solo individuo cambiará las cosas, pero actuar para revertir el cambio climático es una obligación cívica. Se debe proceder de manera apropiada.
Únase a sus conciudadanos para cambiar lo que significa ser miembro de una comunidad mayor. Recicle. Reutilice bolsas y lleve consigo sus bolsas al supermercado. Use bicicleta para ir al trabajo.
(*) [email protected] – Aprenda más en: www.123libertadfinanciera.com
