Hepatitis, una epidemia silenciosa en Nicaragua

El último informe de la OPS denominado “La hepatitis B y C bajo la lupa. La respuesta de salud pública en la Región de las Américas 2016”, estima que en la región unos 2,8 millones de personas presentan la infección crónica por el virus de la hepatitis B.

El doctor Vicente Maltez explica cómo las hepatitis dañan el hígado. LA PRENSA/I.MUNGUÍA

El doctor Vicente Maltez explica cómo las hepatitis dañan el hígado. LA PRENSA/I.MUNGUÍA

Aunque en Nicaragua de forma esporádica se reportan brotes de hepatitis A, una nueva amenaza acecha a la población, se trata de una epidemia silenciosa como le ha llamado la Organización Panamericana de la Salud (OPS), ya que que 3 de cada 4 personas con hepatitis C no sabe que la tiene.

Según el último informe de la OPS denominado “La hepatitis B y C bajo la lupa. La respuesta de salud pública en la Región de las Américas 2016, estima que en la región unos 2,8 millones de personas presentan la infección crónica por el virus de la hepatitis B y unas 7,2 millones, por la hepatitis C y solo el 16 por ciento de los diagnosticados accedió al tratamiento en 2015.

¿Cómo se transmite?

Las hepatitis B y C se transmiten por contacto con la sangre u otros líquidos corporales de una persona infectada. Además puede transmitirse de madre a hijo en el momento del parto.

“Las hepatitis son una epidemia silenciosa debido a que las personas que las padecen no presentan síntomas hasta que hay daños en el hígado y a que la carga de la enfermedad no había sido reconocida del todo”, señaló Massimo Ghidinelli, jefe de la unidad de VIH, Hepatitis, Tuberculosis e Infecciones de Transmisión Sexual de la OPS.

Por su parte el especialista en Medicina Interna, Vicente Maltez, explicó que la ausencia de síntomas en las hepatitis B y C puede derivar en cirrosis, cáncer hepático e incluso la muerte si no es tratada a tiempo.

“Una persona con cirrosis hepática tiene un promedio de vida de cinco años gozando de buena atención médica”, dijo Maltez. Además el galeno manifestó que un tratamiento para la hepatitis B puede llegar a costar entre 3,000 y 5,000 dólares y en países pobres como Nicaragua no todas las personas tienen acceso a medicinas de este tipo.

Aunque el tratamiento contra la hepatitis B tiene un alto costo, la infección puede prevenirse hasta en un 95 por ciento con la vacunación a todos los recién nacidos. En Nicaragua la vacuna contra la hepatitis B forma parte de las inyecciones que se aplican a los niños menores de un año.

“Nosotros (Nicaragua) tenemos (de forma endémica) la hepatitis del tipo A, la hepatitis llamada oral-fecal, hepatitis infecciosa, una persona con esta enfermedad por su orina y su caca contamina los alimentos que otra persona se va a tomar (…). Es común en la entrada del invierno, entonces usted va a ver brotes de hepatitis (A) en los colegios y en los lugares de hacinamiento, ahí es donde acecha esa infección”, dijo el médico.

Una pandemia silenciosa

El reporte de la OPS también calcula que las hepatitis B y C causan alrededor de 125.000 muertes cada año, más fallecimientos que la tuberculosis y la infección por el VIH en su conjunto.

En 2015, los ministros de Salud de las Américas acordaron una serie de medidas para prevenir y controlar la infección por las hepatitis virales incluidas en el Plan Regional de la OPS para las Hepatitis Virales 2015-2019, haciendo hincapié en las hepatitis B y C.

El mundo busca terminar con las hepatitis como problema de salud pública para 2030. Entre otras acciones, el Plan propone que los países formulen planes nacionales, extiendan la vacunación contra la hepatitis B a todos los niños menores de un año y a grupos de población de alto riesgo y vulnerables; lleven a cabo campañas de información y busquen opciones para ampliar el acceso a los medicamentos.

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