Los peores actores y las peores películas tienen su festival de cine

CutreCon es un festival atípico, consagrado a largometrajes tan malos que se han convertido en verdaderos objetos de culto.

CutreCon es un festival atípico, consagrado a largometrajes tan malos. LA PRENSA/AFP / GERARD JULIEN

CutreCon es un festival atípico, consagrado a largometrajes tan malos. LA PRENSA/AFP / GERARD JULIEN

Malos actores, peores guiones y realizadores mediocres deberían espantar a los espectadores, pero en Madrid miles de fanáticos se vuelcan al festival CutreCon para celebrar películas tan absurdas que se han vuelto de culto.

Un ejemplo perfecto es «La colonia nudista de los zombies», una disparatada comedia de terror que pone a bailar a zombies desnudos al ritmo de canciones de los ochenta.

Durante cinco días hasta el domingo, esa cinta y otras igualmente insólitas se proyectaron en varios cines madrileños durante el CutreCon (cutre quiere decir pobre o de mala calidad), que este año reunió a unas 3,500 personas.

CutreCon es un festival atípico, consagrado a largometrajes tan malos que se han convertido en verdaderos objetos de culto, como «Troll 2», una de las películas peor valoradas de todos los tiempos y plato fuerte de esta edición.

Los fanáticos de este cine, nostálgicos del formato VHS, frustrados por el cine comercial y con muchas ganas de reír para drenar tensiones, han contribuido a la popularización del género.

También ayudó la oda al cine «trash» (basura) de Quentin Tarantino y Robert Rodriguez de 2007, «Grindhouse»

Yogur asesino

«La primera vez que me enfrenté a una película basura, que dije es tan mala que me hace reír, (…) fue con unos 10 u 11 anos, con una película de Larry Cohen que se llama ‘The Stuff’, que es sobre un yogur asesino», recuerda Carlos Palencia, periodista cultural y director del CutreCon.

Su interés por el género lo llevó a crear el festival hace seis años, con un éxito tal que ha pasado de ser un maratón de una noche a un evento de cinco días en varios cines.

Según Keyvan Sarkhosh, investigador del instituto de estética empírica de la sociedad alemana Max Planck, hay dos tipos de cine basura: el involuntariamente malo y el hecho deliberadamente con baja calidad.

Quizás el emblema del primer grupo sea Edward Wood, un realizador que murió pobre y alcohólico en 1978, cuyo «Plan 9 del espacio exterior» es considerada la peor película de la historia del séptimo arte.

Wood fue dado a conocer mundialmente por Tim Burton, con su biopic «Ed Wood» protagonizada por Johnny Depp.

En el campo del cine hecho para un «consumo irónico», como lo define Sarkhosh, estaría la franquicia «Sharknado», sobre un tornado de feroces tiburones que llueven sobre desprevenidos transeúntes.
Sarkhosh ha constatado que el público de estas películas son «omnívoros» culturales, consumidores por igual de cine basura y obras de arte y ensayo.

«Para que te guste el mal cine te tiene que gustar mucho primero el buen cine. (…) Tienes que tener buen gusto para poder apreciar el mal gusto y saberle encontrar el lado divertido», concuerda Palencia.

Duendes vegetarianos

Para Ángel-Luis Andrés, un encargado de comercio de 40 años que acudió al festival para ver «Troll 2», el atractivo también es la nostalgia.

Su padre acudía al video club del barrio y «llevaba a casa un lote para el fin de semana», recuerda Andrés. «Llevaba siempre cosas que nos gustaban a los chavales, a mi hermano y a mí, que eran de monstruos, dinosaurios. (…) Son películas nostálgicas».

«Troll 2» es la historia de una familia que sale de vacaciones a una remota población, sin saber que está infestada por duendes malignos. Los monstruos son vegetarianos, por lo que antes de engullir humanos deben transformarlos en vegetales.

Durante la proyección, las carcajadas son tan fuertes por momentos que ahogan la banda sonora.
Durante una escena en que la familia intenta comunicarse con un abuelo muerto, la audiencia espontáneamente se lanza a cantar el «Cumpleaños feliz».

Aunque la película de 1990 fue distribuida únicamente en video, se ha vuelto tan popular en años recientes que su director, el italiano Claudio Fragasso -presente en la proyección-, prepara una secuela.

En Hollywood también hay interés por el cine «trash». El popular actor James Franco dirigió la comedia «The Masterpiece», sobre el drama «The Room» de Tommy Wiseau, un fracaso total de taquilla pero ahora un objeto de culto.

Para Seth Rogen, uno de los actores de la película, el filme de Wiseau «tiene algo peculiarmente brillante».

«Hay que darle mérito, porque entre tanta película de mierda, hizo una que la gente sigue viendo», dijo en una entrevista.

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