Aplaudo tres grandes proyectos de infraestructura

El impacto económico y estratégico para el turismo de la construcción de esta nueva vía sería formidable: uniría las más visitadas playas del Pacífico de Nicaragua vinculándolas a dos aeropuertos internacionales

Haciendo una abstracción necesaria del tema político, quiero referirme en esta columna semanal a tres grandes proyectos de infraestructura vial que afloraron en los medios la semana pasada y que merecen el respaldo de todos los nicaragüenses sin distingo de colores políticos.

Los tres datan de la época de Somoza y por una razón o por otra no se han podido concretar, pero a diferencia del llamado “Gran Canal Interoceánico” estos proyectos son realizables y de gran impacto económico, pero no tienen el costo social y ambiental de la faraónica obra, que gracias a Dios parece haber quedado en papel.

Me refiero a la carretera costanera o ruta turística del Pacífico con una extensión de 141 kilómetros que uniría al menos 26 playas del Pacífico de Nicaragua que van desde El Naranjo, Rivas en la frontera sur, hasta Masachapa, en Managua.

El segundo es la carretera “by pass” de Managua Nejapa-Ticuantepe de 16 kilómetros y el tercero es la rehabilitación y ampliación de la Pista Juan Pablo II de 10 kilómetros, conocida en tiempos de Somoza como el “by pass” de Managua y que va de los Plásticos Robelo en la Carretera Norte, hasta el 7 Sur, circunvalando lo que fue el centro de la capital.

Aunque no se conoce aún cómo se financiará la construcción de la carretera costanera, es un hecho que el MTI ya inició los trabajos con fondos del tesoro, habilitando como primera etapa en el 2017, un tramo de 34 kilómetros entre la zona fronteriza de El Naranjo y San Juan del Sur con tres módulos de construcción.

A juzgar por la excelente ejecutoria que ha tenido el ministro Pablo Fernando Martínez con los proyectos de vialidad, tanto con el manejo de fondos externos de las instituciones multilaterales, así como con los del tesoro nacional, esta obra será pronto una realidad y los préstamos concesionales necesarios para llevarla a cabo serán procurados y aprobados en breve.

El impacto económico y estratégico para el turismo de la construcción de esta nueva vía sería formidable: uniría las más visitadas playas del Pacífico de Nicaragua vinculándolas a dos aeropuertos internacionales: Liberia por el sur y Managua por el norte, así como a dos aeropuertos regionales: Costa Esmeralda al sur y Montelimar (que bien podría ser rehabilitado) al norte.

Desde hace diez años existe un acuerdo entre la municipalidad de La Cruz, Costa Rica y la de San Juan del Sur, en tiempos del exalcalde Eduardo Holmann, de establecer un puesto fronterizo, esencialmente turístico en El Naranjo y empalmar los 34 kilómetros de la costanera desde San Juan del Sur, con 5 que serían construidos desde la frontera a La Cruz, lo cual pondría San Juan del Sur y sus playas a escasos 65 kilómetros del aeropuerto de Liberia.

Por otra parte se anunció que el Eximbank de Corea del Sur aprobó un préstamo por 70.5 millones de dólares para un segmento para una nueva carretera de circunvalación a Managua que aliviaría parte del tráfico de la carretera a Masaya. Este nuevo eslabón vial data de la época de Somoza es conocido como la ruta Ticuantepe-Nejapa y unirá el trafico que viene del sur, con el que va hacia el norte por la nueva carretera “vieja” a León, reduciendo considerablemente el tiempo de tránsito de la mercadería y pasajeros que cruzan nuestro territorio por la ruta más corta: el pacífico.

También se anunció que el BCIE aprobó un préstamo por 105 millones de dólares para financiar cinco pasos a desnivel en la ciudad de Managua y la rehabilitación en concreto hidráulico y a seis carriles para una vida útil de 25 años, de la Pista Juan Pablo II que tiene 10 kilómetros desde los Plásticos Robelo hasta el 7 Sur. Esta arteria fue construida con adoquines en tiempos de Somoza y fue conocida como el “By Pass” o pista de circunvalación de Managua. Hoy en día ya es una calle céntrica, obsoleta y atiborrada de vehículos.

Aplaudo este nuevo enfoque estratégico, porque es mejor concentrarse en proyectos que son realizables, como estos tres, que gastar tiempo, energías y sueños en un canal que no será, pero que si llegase a ser, sus costos sociales, políticos y ambientales pesan más que sus supuestos beneficios.

El autor es periodista y exministro de turismo.

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