Cinco cosas que saber del cineasta Pablo Larraín

El director chileno de cine Pablo Larraín se ha inspirado para sus últimos trabajos en hitos clave de la historia reciente de su país, pero con Jackie ha dado el salto internacional que le ha permitido rodar en inglés.

Pablo Larraín fue nominado a los Premios Óscar en 2013 por No, a los Premios Globo de Oro en 2015 por El Club y en 2016 por Neruda. LA PRENSA/AP

Pablo Larraín fue nominado a los Premios Óscar en 2013 por No, a los Premios Globo de Oro en 2015 por El Club y en 2016 por Neruda. LA PRENSA/AP

El director chileno de cine Pablo Larraín se ha inspirado para sus últimos trabajos en hitos clave de la historia reciente de su país, pero con Jackie ha dado el salto internacional que le ha permitido rodar en inglés.

A sus 40 años, y con películas como No, Neruda y ahora Jackie, este hijo de prominentes políticos de la derecha chilena y antipinochetista convencido ha dado una mirada personal de la historia, desprovista de ideas preconcebidas y prejuicios.

La historia al cine

“Olvida lo que sabes”, rezaban los afiches que promocionaron Neruda, una frase que alerta al espectador sobre el juego creativo y sin ataduras que utiliza Larraín en su películas. El resultado: personajes y hechos conocidos por todos toman una nueva dimensión.

Con No (2012), su primer gran éxito, Larraín mostró sus garras construyendo su particular visión sobre el referéndum del 5 de octubre de 1988 que puso fin a la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) dos años después.

Sin complejos, sacó fuera los tintes épicos de la lucha social —lo que le ganó numerosas críticas en Chile— y eligió contar la historia desde los ojos de René Saavedra, un exitoso publicista que enfrenta la campaña por el no como una más.

Mimado de la crítica

Con Fuga (2005) se estrenó en la gran pantalla, pero su romance con los críticos comenzó con Tony Manero (2008). La película retrata la vida de un hombre obsesionado con el personaje encarnado por John Travolta en la película Fiebre de sábado por la noche en plena dictadura de Pinochet, un relato que conquistó al Festival de Turín y La Habana, entre otros.

Años más tarde llegó, No, que tocó el cielo en Hollywood al ser la primera película chilena nominada a un Óscar. Después volvió a ocupar titulares con El Club, centrada en un grupo de pecadores sacerdotes católicos confinados por la Iglesia en una casa de pueblo para purgar sus pecados.

Ganador del Oso de Plata-Gran Premio del Jurado en el Festival de Berlín en 2015 y nominado a los Globo de Oro de 2016, El Club le dio a Larraín un empuje hacia la cima que se asentó con la llegada de Neruda.

Idolatrado por  sus actores

Larraín contó con Gael García Bernal para No y Neruda. “Siento que lo que logró Pablo con esta película realmente es un malabar y una acrobacia creativa impresionante”, comentó el actor a Emol en medio de la promoción de Neruda.

La película reconstruye la persecución implacable a la que el gobierno de Gabriel González Videla sometió al poeta a finales de los años cuarenta, un filme policíaco que aborda el lado más humano y no siempre poético del premio Nobel de Literatura.

En su última película, el director descansa en el talento de Natalie Portman, nominada al Óscar de mejor actriz, para contar la vida de la icónica primera dama estadounidense Jacqueline Kennedy.

Productor de éxito

El chileno, director y también guionista de sus películas, ha formado junto a su hermano Juan de Dios la productora Fábula, una plataforma para sacar adelante sus proyectos y promover trabajos del pujante cine chileno.

Un cine latino honesto

“No hay que ser autocomplaciente y (pensar) que hacemos películas fantásticas; creo que hacemos cosas buenas pero que nos falta”, comentó Larraín en entrevista con la AFP en 2015, al ser consultado sobre el cine latinoamericano.

Para el cineasta las películas del sur “necesitan tener una identidad muy fuerte, tienen que ser honestas y películas que sean fuertes para poder conectar con una audiencia” acostumbrada a las grandes producciones de Hollywood.