¿Y las diosas lesbianas?

En mi artículo antes citado mencioné —aunque esto sea muy conocido— que “las palabras que denominan o se refieren a las relaciones sexuales entre mujeres, como lesbiana, lesbianismo y lésbico… se originan en el nombre de Lesbos

La piedra de Sísifo

Apropósito de la columna titulada Los dioses homosexuales (LA PRENSA, sábado 21 de enero de 2017), me dice un amigo  que,  según su opinión,   si había dioses  homosexuales entonces también tenía que haber diosas lesbianas.

Sobre este tema publiqué una columna en LA PRENSA del 25 de mayo de 2012 bajo el título Artemisa y las ninfas. “Que yo sepa —escribí en aquel artículo— no hay casos de lesbianismo en la mitología griega, como sí los hay de homosexualismo”.  “Al parecer           —advertí— hay quienes suponen que el mito de Artemisa tenía que ver con el lesbianismo, porque ella nunca tuvo amores ni relaciones sexuales con varones, ni dioses ni mortales. Pero tampoco los tuvo con hembras a pesar de que su cortejo estaba integrado por ninfas, a quienes ahora se les asocia con la pasión sexual femenina desbordada y dieron origen al concepto de ninfomanía”.

Juan Francisco Martos Montiel, profesor  de filología griega en la Universidad de Málaga, España,  traductor de obras clásicas de la antigua Grecia y autor del libro Desde Lesbos con amor. Homosexualidad femenina en la Antigüedad, dice  que en la antigua Grecia “era difícilmente comprensible que una mujer se sintiera atraída por otra, primero porque, en la mentalidad antigua, las relaciones sexuales establecían una relación de poder entre activo/pasivo, entre penetrador, por un lado, y penetrado/penetrada, por otro, y en segundo lugar porque las mujeres, como dirá Séneca en el siglo I, son pati natae, literalmente “nacidas para padecer”, es decir para ser pasivas, por supuesto también en la relación sexual”.

En mi artículo antes citado mencioné   —aunque esto sea muy conocido—  que “las palabras que denominan o se refieren a las relaciones sexuales entre mujeres, como lesbiana, lesbianismo y lésbico… se originan en el nombre de Lesbos, la isla griega de donde era originaria la legendaria poetisa Safo, quien existió en realidad y se dice de ella que tenía amores con personas de su mismo sexo”.

Por su parte el ya mencionado  Martos Montiel cita la que él califica “una deliciosa obrita del siglo II, los Diálogos de cortesanas de Luciano, una especie de entremeses o comedias de situación en miniatura que retratan la vida cotidiana de las heteras (prostitutas) y que tienen como trasfondo el problema amargo y siempre actual de la prostitución. En esta obra, concretamente en el diálogo nº 5, Luciano nos presenta a la cortesana Clonario preguntando a su compañera Leena si es cierto el rumor que ha oído acerca de sus relaciones con la lesbia (mujer originaria de la isla de Lesbos) Megila, que la ama «como un hombre»; Leena reconoce que es verdad, pero muestra su vergüenza por lo «anormal» de su relación con una mujer que es, según confiesa, «terriblemente varonil»…”

El autor español explica que “las mujeres de Lesbos tenían fama de homosexuales, algo en lo que sin duda influyó la mala reputación de la poetisa Safo como amante de muchachas…  Hasta el siglo II d.C., las referencias sexuales a Lesbos o a las mujeres de Lesbos aluden más bien a promiscuidad sexual, en general, y a la práctica de la felación, en particular: de hecho, el verbo lesbiázein, literalmente “hacer el lesbio, comportarse al modo lesbio”, equivalía a lo que nosotros llamaríamos hoy ‘hacer un francés’”.

Pero no hay ninguna prueba de que la gran poetisa  Safo hubiese sido homosexual. José Antonio Pérez-Rioja, otro erudito español, dice en su Diccionario de Símbolos y Mitos que el afecto de Safo por sus discípulas —a las que educaba en el arte poético— ha sido mal interpretado. Y explica que  la prueba de que Safo era heterosexual, es que  se mató por el amor de un hombre llamado Faón, quien la desdeñó y por despecho  la poetisa se suicidó arrojándose desde lo más alto de la roca de Leucade, lugar desde el  que mataban  lanzándose  al mar los enamorados que no eran correspondidos.

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