El mito de la tolerancia

“Tolerancia 2: Respeto y consideración hacia las opiniones o prácticas de los demás, aunque repugnen a las nuestras”.

joven

Me encontré con la copia de una carta de mi amigo “Chale” Mántica a mi primo Pablo Antonio Cuadra (PAC) sobre el mito de la tolerancia, muy a propósito con la presión que a diario y cada vez más insistentemente ejercen algunas minorías sobre el resto de la población, exigiendo tolerancia a sus comportamientos y acciones, por lo que me tomé la libertad de extraer de ella algunos párrafos de gran sabiduría para ustedes mis lectores y —por supuesto— para mí. Le decía en ella a PAC:

“Aprovechando que la Unesco ha declarado este año como el Año contra la Intolerancia, el Instituto Nicaragüense de Cultura y la Asociación Cultural Nueva Acrópolis han planeado editar un suplemento cultural titulado Por la tolerancia hacia la concordia que tiene como objetivo el fomentar ese sentimiento casi extinto entre nuestros pueblos”.

“Mi vanidad se sintió sacudida al descubrir mi nombre junto al de treinta y tres de las más destacadas personalidades del país invitadas a participar en este proyecto, pero, superada la tentación, me considero inhibido (o al menos cohibido) de participar en tan noble objetivo porque, aunque comparto el ideal de la concordia, tengo razones justificadas para dudar que la tolerancia (o lo que muchas veces se nos presenta bajo ese disfraz), sea el camino más  eficaz para alcanzar la concordia que tanto deseamos, y porque creo que, lejos de ser un sentimiento casi extinto en nuestro pueblo, ha crecido entre nosotros en forma tal que resulta casi imposible distinguirla de la alcahuetería”.

“Para entendernos mejor, empecemos por unificar conceptos, porque el malabarismo de las palabras ha sido siempre el instrumento más eficaz para la corrupción de la verdad. El Diccionario de la Lengua Española, publicado por la Real Academia nos ofrece las siguientes definiciones:

“Tolerar: 1. Sufrir, llevar con paciencia. 2. Permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente”.
“Tolerancia 2: Respeto y consideración hacia las opiniones o prácticas de los demás, aunque repugnen a las nuestras”.

“Su simple lectura revela de inmediato que, en el nombre de la tolerancia, hoy se exigen cosas que exceden el alcance de la palabra tolerancia. Cuando leemos, por ejemplo, los manifiestos y publicaciones del Gay Movement o de ciertas tendencias (lesbianas) del Movimiento Feminista, nos damos cuenta de que ninguno de los dos pretende simplemente que se les tolere, es decir que se les aguante con paciencia sin aprobarlos, sino todo lo contrario. Pretenden y han logrado que se aprueben sus preferencias sexuales y se las coloque en un plano de igualdad social con la relación heterosexual que posibilita la perpetuación del género humano.

Exigen seamos el 98 por ciento restantes quienes cambiemos, no solo de actitud, abandonando posturas extremas que los hacían víctimas de burla y desprecio, sino de opinión y hasta de moral y elevemos su peculiaridad al nivel de derecho inalienable. Nada de esto exige la tolerancia”.

Por la importancia del tema y la limitación de espacio voy a continuar en mi reflexión de la próxima semana ofreciéndoles más párrafos de la carta de mi amigo Chale sobre la tolerancia.

El autor es miembro de coordinadores de la Ciudad de Dios
 reflexivo33@hotmail.com