Temen abusos de fuerzas especiales

El uso de fuerzas especiales para labores de vigilancia y patrullaje en la capital, puede llevar a que se cometan abusos contra la ciudadanía, advierten especialistas

La tarde del viernes fue notorio el despliegue de fuerzas especiales de la Policía por barrios capitalinos. LA PRENSA/J. FLORES

La tarde del viernes fue notorio el despliegue de fuerzas especiales de la Policía por barrios capitalinos. LA PRENSA/J. FLORES

El uso de fuerzas especiales para labores de vigilancia y patrullaje en la capital, puede llevar a que se cometan abusos contra la ciudadanía, advierten especialistas.

El ex viceministro de Gobernación, José Pallais, considera que “es una tentación porque las fuerzas especiales están entrenadas para chocar, reprimir, restaurar el orden, no para prevenir”. Y está demostrado que la movilidad de las fuerzas de choque no es efectivo para combatir la inseguridad.

Contrario a la medida de utilizar las fuerzas especiales, deben reforzarse los territorios con la presencia de los policías en los barrios.

Además —advierte Pallais— en el imaginario de la gente, las fuerzas especiales “son la imagen viva de reprimir derechos, reprimir libertades; mucha gente lo verá como una excusa para avanzar en la restricción de los derechos ciudadanos aparentando que lo que se anda es defendiendo al ciudadano de la criminalidad”.

Por su parte, el especialista en derechos humanos, Ramón Eugenio Rodríguez, apunta que el hecho de que la Policía Nacional tenga que recurrir a un plan especial de patrullaje de agentes de la Dirección de Operaciones Especiales Policiales (DOEP), confirma que “es una falacia” decir que Nicaragua es uno de los países más seguros, pues la comparación siempre es con países como Honduras, El Salvador y Guatemala, cuyos índices de criminalidad son altos.

Y aunque entre los principios de la Ley de Organización, Funciones, Carrera y Régimen Especial de Seguridad Social de la Policía Nacional (Ley 872), está el respeto a los derechos humanos, “con las fuerzas de la DOEP existe un riesgo latente de violación a mandatos fundamentales como el uso racional de la fuerza y empleo de las armas de fuego, y tratamiento digno a las personas, entre otros”, apunta Rodríguez.

Considera que es fácil hacer pensar a la población que la presencia de las fuerzas especiales en las calles de Managua, resulta suficiente para que exista seguridad ciudadana. Pero con esto se puede caer en la trampa de lo que algunos expertos han denominado “populismo punitivo”.

Seguridad deteriorada

Para Pallais, es evidente el deterioro de la seguridad ciudadana en todo el país, en particular en Managua y obedece a un descuido de implementar políticas acertadas, y una desatención acumulada en esta materia.

Pallais critica de que “se ha querido vivir bajo la consigna de que (Nicaragua) es el país más seguro de Centroamérica y esa consigna por sí sola no garantiza una verdadera seguridad ciudadana”.

Ahora “se quiere corregir esa situación bajo una medida urgente y desproporcionada que no garantiza que los crímenes violentos, la inseguridad y la actuación de las organizaciones criminales dejen de actuar. No es una garantía que las cosas vayan a mejorar”.

El Gobierno ordenó sacar a las calles a las tropas especiales en acciones combinadas con agentes de la Delegación de Managua, a partir de la noche del viernes.

Hechos violentos

La disposición fue adoptada después de que en un período de diez días las calles de Managua fueron escenarios de tres hechos sangrientos que alarmaron a los capitalinos. El resultado fue cuatro personas fallecidas, entre ellas dos policías. Para Pallais, las que asustan son las características de los hechos y la cercanía en el tiempo marca una tendencia peligrosa.

Son hechos violentos reiterados de diferentes orígenes, lo que indica que “hay una descomposición social acelerada”. Pallais estima que esto es producto de un círculo vicioso que se forma a causa de la impunidad y corrupción.

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Impunidad y corrupción

“La impunidad más corrupción te trae necesariamente a la descomposición social. Estamos entrando a una etapa acelerada de descomposición social. Pero no es la forma de sofocar esta situación (con tropas especiales)”, dijo Pallais.

Al tiempo que señala que “la impunidad y la corrupción se atienden con una justicia efectiva no con protección de los delincuentes, no vaciando las cárceles sin ningún criterio, sin ningún razonamiento, estamos sufriendo las consecuencias”.

Varios factores

Para la socióloga Martha Munguía, la situación de violencia actual es estimulada por una serie de factores, entre los que describe la desesperanza por la falta de alternativas de empleo.
Además, que Nicaragua es un país “sin leyes, sin institucionalidad, sin ningún respeto a la ciudadanía”.

“Yo creo que hay un recrudecimiento de violencia porque hay muchas tensiones sociales en los diferentes sectores y eso puede provocar mayor delincuencia”, dijo Munguía.

La también defensora de mujeres aseguró que en esta situación que se vive en el país, tiene que ver mucho la violencia que se sufre en muchos hogares, muchas veces sin respuesta.

“Y cuando hay violencia en la casa, hay (violencia) en la calle”, sostuvo Munguía.

“Alertas disparadas”

La apreciación que tiene el concejal de Managua Alfredo Gutiérrez sobre esta situación, es que “las alertas están disparadas”, cuando en diez días se usa la violencia y armas de fuego en tres casos diferentes. Y no descarta que esto podría ser consecuencia de “mala aplicación en impartir justicia. Recordemos que el año pasado el Gobierno sacó a ocho mil presos”.

Plantea que debe haber un cuerpo policial de seguridad ciudadana, que circule en calles y avenidas para tratar de anticiparse este tipo de incidentes. No como hasta ahora que las fuerzas del orden que mayormente se aprecian en las vías son las de Tránsito. A criterio de Gutiérrez, la Policía “se ha vuelto más que todo en una entidad recaudatoria, no solo para la Policía, sino para la bolsa de los policías de línea que cobran coimas”.

Como parte del plan especial que anunció el Gobierno, los parques están entre las áreas priorizadas a resguardar.

Gutiérrez destaca que la Alcaldía paga a dos empresas de vigilancia que cuidan parques y rotondas, pero se desconoce la labor que puedan realizar en apoyo a la seguridad ciudadana en conjunto con la Policía o si solo están dedicados al cuido de las arbolatas.

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