Presencia de fuerzas especiales es considerada una intimidación

Víctimas de la actuación de las fuerzas especiales de la Policía en actividades de protestas sociales consideran un peligro que sean utilizadas para el patrullaje

Los operativos de seguridad que ejecuta el Gobierno con la presencia de fuerzas especiales son una forma de intimidar, dicen opositores. LA PRENSA/ ARCHIVO

A eso de las 11:00 p.m., del pasado sábado el concejal de la Alcaldía de Managua, Omar Lola, regresaba a su vivienda cuando en el sector de la rotonda La Virgen, lo retuvo un retén policial. A Lola le causó intimidación el que un grupo de unos 75 policías, en su mayoría integrado por el grupo de las fuerzas especiales de Managua llamado Los Dantos, rodearan su vehículo.

“Me detuve, me pidieron los documentos (… ) pero una cosa es que te pare un oficial de tránsito, te pida tus documentos, pero es un policía de tránsito (…) no tienen por qué rodearte tu vehículo, 10, 12 policías vestidos de negro y con escopetas cruzadas en el pecho; creo que eso no es seguridad”, comentó Lola.

El concejal liberal recordó que durante las llamadas protesta de los miércoles frente al Consejo Supremo Electoral, él junto a varios opositores y periodistas fue víctima de la demostración de fuerzas por parte de los antimotines.

Tras esta experiencia vivida, ver que las que las fuerzas de choque de la Policía están patrullando la ciudad lo considera “intimidatorio totalmente”.

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Sometidos a intimidación

“Creo que la población de Managua no puede estar sometida a este tipo de intimidación, habemos ciudadanos de bien en este país, que a pesar de que andemos a media noche en las calles, no quiere decir que andemos cometiendo delito o infringiendo la ley”, sostuvo Lola.

El problema en todo esto de que el Gobierno haya dispuesto utilizar a las fuerzas especiales en labores de patrullaje, el concejal liberal lo considera un problema porque a su criterio, estas fuerzas no escuchan, “sino que simplemente son los que te rafaguean, te vapulean, te culatean”. Y según dijo, “como muestra un botón”, la masacre de Las Jagüitas, cometida en julio del año pasado donde murieron tres personas de una familia, por lo que Lola apunta: “La población no debe verse asediada con tanto armamento en las calles , no estamos en estado de sitio”.

El exdiputado liberal Alberto Lacayo coincide con Lola: Refiere que al ver esas fuerzas en la calle no le transmiten seguridad a la población, pues son los mismos que durante las protestas de los opositores eran “las que nos reprimían y nos empujaban hacia las turbas para que nos apedrearan en lugar de defendernos”

Por tanto al conocer que patrullan los barrios “no deja de ser peligroso”. Puso de ejemplo que, frente a Metrocentro a ellos “en vez de defender a los ciudadanos lo que hacían era patearnos y volarnos contra las turbas”, sostuvo Lacayo, quien considera que estas fuerzas deberían ser utilizadas para combatir la delincuencia en el campo.

A ambos les llama la atención que el Gobierno recurra a las fuerzas especiales para patrullar, cuando debería utilizar a los agentes dedicados regularmente a la vigilancia y patrullaje.

 

11
de julio del 2015, ocurrió la masacre de Las Jagüitas. Allí murieron víctimas de los disparos de los policías Katherine Ramírez Delgadillo, y los hermanos Aura Marina y José Efraín Reyes Ramírez.

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