«El negocio de la energía es la nueva piñata de los sandinistas»

El Gobierno acordó a finales de enero de este año con el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) un préstamo de 163.5 millones de dólares para reducir las pérdidas en la distribución de energía.

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Anualmente los nicaragüenses pagan 45 millones de dólares a través de la facturación para solventar las pérdidas que tiene la empresa distribuidora de energía Disnorte-Dissur. LAPRENSA/ARCHIVO

La tarifa de energía no es tema de prioridad para el Gobierno, pues desde el 2007 se ha visto como negocio, donde silenciosamente se ha venido beneficiando a la distribuidora de energía Disnorte-Dissur, afirma el ex diputado Eliseo Núñez.

“No solamente son los privilegios que se han visto últimamente, este panorama se ha repetido constantemente, yo recuerdo cuando la distribuidora pasó a TSK Melfosur, se hizo un acuerdo en que el Estado asume las pérdidas y ellos solo tienen ganancias, con eso uno no termina de preguntarse ¿quién está detrás de esto (la distribuidora)?”, dijo Núñez.

El Gobierno acordó a finales de enero de este año con el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) un préstamo de 163.5 millones de dólares para reducir las pérdidas en la distribución de energía.

Con esta deuda, el Estado asume la tarea de mejorar la eficiencia en la distribución de la energía a pesar de que ha sido una obligación de la actual empresa distribuidora desde el 2013.

Salvador Mansell, presidente ejecutivo de la Empresa Nacional de Transmisión Eléctrica (Enatrel) informó recientemente que un 20.5 por ciento de pérdidas se da en la red de distribución y un 2.5 por ciento en transmisión, es decir que en total se pierde el 23 por ciento de energía.

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Para Núñez a todas luces este es un tema de corrupción, “el tema aquí hay que decirlo con todas las letras, el negocio de la energía es para el frente sandinista la piñata de las propiedades en los años 90, es el equivalente a eso, es el mismo concepto, no ha cambiado”, expresó Núñez.

Núñez indica que desde el 2000 la empresa distribuidora ha pasado de mano en mano, sin embargo su destino nunca ha sido claro, pues la mayoría de sus transacciones se dieron en tiempo de crisis, cuando los déficits financieros la obligaron a vender sus acciones.

Núñez recordó que la empresa además está en el negocio de generación, pues desde el 22 de julio del año pasado las acciones de Eletrobras que tenía en Centrales Hidroeléctricas de Nicaragua (CHN) encargada de ejecutar el proyecto Tumarín pasaron a manos de la Empresa Nicaragüense de Electricidad (Enel) y de la empresa distribuidora de energía (Disnorte).

Industria Afectada

Por otro lado Juan Carlos Amador, director ejecutivo de la Cámara de Industrias de Nicaragua (Cadin) manifestó que las empresas este año a nivel regional han disminuido sus re-inversiones en el país por el tema energético.

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“Recordemos que tenemos la energía más cara de Centroamérica y en el sector industrial la energía tiene un precio sumamente alto, por eso es importante ser competitivos”, sostuvo Amador.

Indicó que además de revisar el pliego tarifario, “hay que revisar la generación, porque desde hace tiempo se quitaron las licitaciones y la transparencia de los contratos que se hacen, y estos contratos repercuten 30 a 40 años en el futuro, entonces tenemos que transparentarlo ”, dijo.

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