Guía para preservar puentes y carreteras en Centroamérica

Poner en práctica los aspectos que aparecen en el Manual de Consideraciones Técnicas Hidrológicas e Hidráulicas garantizan que la infraestructura vial resista la fuerza de los huracanes en el istmo.

Guía

Así quedaron varias zonas del país con el huracán Mitch. LAPRENSA/ARCHIVO

Aparte de dejar cicatrices emocionales a miles de nicaragüenses, huracanes como el Mitch de 1998 afectan tanto la infraestructura vial que esta se repone por lo menos en el mediano plazo y con ayuda internacional.

Es ante tal realidad, compartida por el resto de países centroamericanos, que se elaboró el Manual de Consideraciones Técnicas Hidrológicas e Hidráulicas para que los puentes y carreteras por construir resistan la fuerza extrema del fenómeno natural, y que lo existente no colapse.

Si se trata de un puente, la guía establece que la superestructura se sujete a los extremos con algún tipo de sistema de anclaje para evitar que se lo lleve la corriente al debilitar sus estribos, además recomienda cimentar el viaducto en pilotes, más en los casos en que el suelo no soporta cimentación superficial.

Pero eso no es todo. La superestructura también debe colocarse a una elevación superior a la de las zonas de aproximación de la carretera “lo que permite que durante un evento extremo, el agua sobrepase los terraplenes de acceso de forma que se alivien las fuerzas hidráulicas sobre el puente”, según el Manual de Consideraciones Técnicas Hidrológicas e Hidráulicas.

Referente a las carreteras, en el documento aparece que estas deben de protegerse con cobertura de capa vegetal en los lados de la vía para evitar deslizamientos y por otro lado construir canales para que el agua drene con efectividad.

Las recomendaciones son de exigido cumplimiento pero también necesarias. Solo el Mitch, en 1998, provocó en Nicaragua daños en la red vial calculada en 148 millones de dólares, al afectar 1,204 kilómetros de carretera pavimentada y 97 puentes.

Paso Real, 18 años después

El Puente Paso Real es un ejemplo de que los estragos que causan los huracanes cuestan superarlos. En 1998 el Mitch destruyó el viaducto localizado entre los municipios de Muy Muy y Matiguás y fue hasta en 2016 que se terminó de construir el nuevo. Esto fue posible por la cooperación del Gobierno del Japón, que donó cerca de 10.3 millones de dólares.

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