Poca lluvia impacta en recarga hídrica

El agua escasea y los acuíferos subterráneos apenas lograron “respirar” con la lluvia que cayó durante el 2016, debido a que necesitan al menos unos tres años para recuperarse

Pobladores de los alrededores del embalse Las Canoas ahora se cruzan a pie la presa, de la que solo queda el fondo rocoso y nada de agua. LA PRENSA/ O. NAVARRETE

El agua escasea y los acuíferos subterráneos apenas lograron “respirar” con la lluvia que cayó durante el 2016, debido a que necesitan al menos unos tres años para recuperarse, y esto se agrava más porque el régimen de lluvia pasado no fue normal, aseguró Abdel García, oficial de gestión de riesgo del Centro Humboldt.

García explicó que están sucediendo dos comportamientos en cuanto a las lluvias, los cuales se notaron en la temporada pasada. Uno de estos son las precipitaciones intensas que se distribuyen en pocas horas y se presentan durante la tarde, dijo el experto.

El otro comportamiento es que las lluvias han sido generadas por un tipo de nubes que no son usuales en el país: las cumulonimbos —nubes que se desarrollan hacia lo alto y se caracterizan por la intensidad en las lluvias, vientos y se asocian a tornados.

“Al estar concentradas las lluvias en pocas horas, al ser muy intensas, se van rápido, y eso no favorece ni a la recarga de los acuíferos ni a que haya retención de humedad en el suelo”, explicó García.

Todo esto es válido para entender un poco el reflejo de la escasez del agua que sufren barrios y municipios en el país, aún más los del Corredor Seco.

Asimismo, un total de 35 ríos se secaron o disminuyeron su caudal, según el Informe Post Sequía 2016. Algunos de ellos son El Grande de Matagalpa, Malacatoya, Ochomogo, Embalse Las Canoas, La Estanzuela, entre otros; y varios de estos aún permanecen secos, dijo García, quien realizó una visita a Matagalpa y Boaco la semana pasada.

De acuerdo con el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), el registro histórico en el Pacífico sur es de 1,318 milímetros durante los seis meses de temporada lluviosa. Sin embargo, en la misma zona en el 2016 se reportó un promedio de 1,158.9 milímetros y en el 2015 llovió 696 milímetros.

El problema, según dice García, es que Nicaragua no tiene la ventaja de recarga a través de nieve como otros países, sino que es únicamente por medio de la lluvia, y esto es apremiante porque la forma en la que llueve es irregular. Se tendrá que esperar cómo se presenta este año, y ver si “nos podemos recuperar”, dijo.

Medidas paliativas

El gobierno ha diseñado un plan de abastecimiento que se traduce en llevar agua por medio de pipas a barrios y municipios afectados por la escasez del vital líquido; sin embargo, esa es una medida “paliativa”, dice Abdel García, porque es el cuido de las cuencas de forma planificada que se convierte en una medida preventiva y permitirá enfrentar una sequía.

Jaime Incer Barquero también insistió en que se requiere un plan de manejo que impacte en el estado de la deforestación que presentan las cuencas en el país, además de la pérdida de cobertura boscosa, que significa pérdida de agua.

 

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lugares entre municipios y departamentos presentaron dificultades de acceso al agua, según el estudio Post Sequía 2016, del Centro Humboldt.

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