Se requiere más planificación para enfrentar desastres naturales

El año pasado Nicaragua enfrentó 113 fenómenos naturales que pusieron a prueba a las autoridades nacionales para brindar atención a las diversas emergencias; sin embargo, se requiere de una mayor planificación para tener mejor respuesta considera especialista en riesgo.

sismos

Así quedó parte de la casa de Alba Palma, habitante del sector de Las Colinas, en La Paz Centro. LA PRENSA/E.LÓPEZ

Sismos, huracanes, sequía, incendios, y actividad volcánica son algunos de los eventos naturales a los que se enfrentó Nicaragua durante el año pasado; en total fueron 113 que pusieron a prueba a la nación, y que a criterio de Abdel García, oficial de riesgo del Centro Humboldt, la respuesta no fue efectiva.

Desde la óptica de García “hay una visión emergencista y reactiva alrededor de todas las cuestiones (fenómenos)”. Sin embargo,  el especialista no niega que existe una buena respuesta ante un evento súbito, como sucede en el caso de sismos, pero insiste en que se tienen que estudiar y comprender  los fenómenos para planificar a largo plazo, explica.

Las tres causas principales  de las situaciones de desastres se clasifican en amenaza de origen climático, geológico y antrópico. Estas son  tan recurrentes que  sumadas a las vulnerabilidades del país acentúan las condiciones para maximizar el impacto de los fenómenos, lo que provoca mayores pérdidas y daños, establece la publicación sobre los desastres del 2016.

En total, se identificaron 33 fenómenos de origen geológico, 65 climáticos y 15 antrópicos, siendo los meses de octubre y diciembre los que  encabezan una mayor recurrencia de los eventos.

Para Denis Meléndez, facilitador de la Mesa Nacional para la Gestión de Riesgo, en cuanto a la atención ante estos desastres el país ha ido educándose en términos de poder convivir con estos riesgos. “Hay un balance favorable”, dijo Meléndez, quien  en otras ocasiones también ha considerado que el país ha avanzado en términos de prevención ante desastres naturales.

El ejercicio de contabilizar los desastres dijo García  es que permita  identificar qué otros fenómenos naturales o antrópicos están provocando pérdidas y daños  en el país.

Pérdidas y daños

Los    desastres naturales además de amenazar la vida humana también afectan la economía de un país, cuya recuperación, en dependencia del daño y del desarrollo del país, puede tomar años.

El Huracán Mitch, uno de los más recordados en la historia reciente del país, dejó 1,500 millones de dólares en daños, según una publicación de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Sin embargo, no hay que  esperar un megadesastre dijo García, cuyo tiempo  para que se repita es alrededor  de diez años, para reconocer pérdidas, puesto que  estas también se obtienen con los pequeños desastres que ocurren cada año.  Se “está generando un nivel de pérdida que nadie está cuantificando, ni están preocupados en resarcirlas”, dijo el experto en  gestión de riesgo.

A la vez critica que si se desea utilizar el término multiamenaza se debería de dimensionar con claridad para que las personas conozcan cuáles son todos los escenarios que representan un peligro para la población, sus medios de subsistencia y que acciones se toman sobre ello, y “que principalmente, la gente reconozca el nivel de riesgo que ellos tienen  para que actuén consecuentemente”.

 

Incendio fue un megadesastre

La explosión de un tanque que almacenaba petróleo crudo con capacidad para 144 mil barriles en Puerto Sandino, Nagarote y que pertenecía a Puma Energy, fue uno de los mayores desastres ambientales en el 2016.

El incendio afectó la quema completa de la vegetación colindante, incluyendo manglares; uno de los más importantes porque constituyen una barrera natural ante los desastres, contaminación de los suelos y afectación en la fauna y flora.

Este megadesastre produjo emisiones de humo a la atmósfera de 161 mil 800 gigatoneladas de dióxido de carbono (CO2), cantidad similar de lo que produce Nicaragua alrededor de cinco años. La emisión neta de referencia para el año 2000 fue de 49 mil 220.19 gigatoneladas de CO2.

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