La muerte de un angelito

Quince meses atrás, en un humilde barrio del poblado El Tuma, La Dalia, cayó del cielo un angelito.

Carlos Tünnermann Bernheim

Quince meses atrás,
en un humilde barrio
del poblado El Tuma, La Dalia,
cayó del cielo un angelito.
Breve fue su tránsito en la tierra
donde se llamó Dayra Junieth.
Amada por sus padres,
era la encarnación de la inocencia
y compartía la pobreza de su hogar.
Una trágica madrugada
de un domingo, día de El Señor,
mientras uno a uno
se apagaban en el cielo los luceros,
apareció la infernal patrulla
de corazones de piedra.
Portaban mortales fusiles de asalto.
Sin mediar palabra alguna
contraviniendo ley expresa,
allanaron la humilde vivienda
desatando la balacera.
En brazos de su padre desarmado,
dispuesto a entregarse,
venía el angelito temblando de miedo.
Herido en un costado
cuando vio a su padre
tendido en el suelo
gateando se le acercó el angelito
dejando un rastro de sangre.
Un segundo e inhumano disparo
le destrozó la infantil rabadilla.
Los despiadados asesinos
negaron su auxilio
a la desesperada madre.
El angelito dejó este mundo
y retornó al cielo.
El buen Jesús lo tomó en sus brazos,
con lágrimas en su divino rostro
lo presentó, luminoso, al Padre
¡Desde entonces una nueva estrellita
brilla ahora en el firmamento!

Managua, febrero de 2017.

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