«Perdóname padre porque he pecado”

Comí pastel, y ¿saben qué ocurrió? Nada, absolutamente nada. Estuvieron deliciosos y como casi nunca los como, mi mundo no se vino abajo

Hace una semanas estuve de cumpleaños. No puedo expresar en palabras lo agradecido que estoy con Dios por todas las bendiciones que me ha dado. Ese día fue muy especial, esta de más decir que mis clientes se esmeraron en hacerme sentir especial. Parte de eso incluyo pasteles y otros postres, muchos divinos pasteles y postres.

Como entrenador, yo ayudo a las personas a construir músculo y perder grasa. Mi trabajo es ayudar a mostrarles a otros cómo llevar vidas saludables y vibrantes.

Y me comí los pedazos de pasteles. ¿Cómo pude? ¿Qué he hecho? ¿Voy a ir al infierno de los entrenadores? ¿Qué es esta vida doble que estoy llevando? ¡Perdóname padre porque he pecado! Y de eso quiero hablar hoy: el comerse el pastel.

¿Cómo es posible que un entrenador/mostrador de todo lo saludable pudo caer en la tentación de comer esas deliciosas muestras de cariño? Porque quise, porque se miraban deliciosas y déjenme decirles que todos estaban deliciosos.

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Esos días comí de eso pero ya al llegar el domingo todo regresó a la normalidad en cuanto al tipo de comidas que normalmente como y en las cantidades que normalmente como. No soy quien para juzgar qué deciden ustedes comer. Solo porque yo entreno y decido comer opciones más saludables la mayor parte del tiempo no significa que no amo la comida “mala” como cualquier otra persona. (Pongo mala entre comillas porque en realidad no existe tal cosa como una comida mala, la comida es comida).

El contexto importa

Comí pastel, y ¿saben qué ocurrió? Nada, absolutamente nada. Estuvieron deliciosos y como casi nunca los como, mi mundo no se vino abajo. Mientras no me vuelva loco con ellos, ni mi cuerpo ni mi salud corren peligro. Pero si comiese pastel de desayuno cada día y no tomara en consideración lo calóricamente denso y pobre en nutrientes que es, entonces sí tendría problemas.

¿Será el fin del mundo si te das un gustazo? Realmente lo dudo. Pero estoy tratando de perder peso… Sé lo que se siente evitar todo lo divino, yo he hecho dietas para perder grasa y aunque disfruté de los resultados es un proceso difícil.

Tuve que tomar decisiones inteligentes y decir que no a gustitos muchas veces, pero no todas las veces. En una dieta de pérdida de grasa, ¿necesitas evitar todos los placeres de la vida? Del todo.

Cuando se trata de perder grasa, una cosa es la más importante de todas: un déficit calórico. Comer menos calorías de las que tu cuerpo necesita te lleva a la pérdida de grasa, sin trucos, ni pastillas mágicas, simplemente un déficit.
Y es por esto que esos pasteles son importantes en el contexto de la pérdida de grasa: son densos calóricamente.

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Según Google un pedazo de pastel de chocolate tiene 371 calorías. Eso es bastante, considerando que contiene 15 gramos de grasa y 5 gramos de proteína, no hay mucho saludable ahí. ¿Debería de evitar comer pastel de chocolate? Pues, depende.

Digamos que para perder grasa comes 1,300 calorías cada día. Ese pastel equivale a un 28.5 por ciento de tus calorías totales para el día.  Eso es bastante considerando lo pequeño que es ese pedazo y lo poco lleno que te vas hacer sentir. No quiere decir que no te lo puedes comer, simplemente necesitarás ajustar tus otras comidas en el día.
Es decir, el pastel acumuló tus calorías que pudieron ser otras comidas más densas de nutrientes como pollo y vegetales. Así que la próxima vez, cómete el pastel, pero asegúrate de que tu ingesta calórica sea ajustada con las otras comidas en el día y listo.

Sin culpas

Mis clientes y amistades suelen decirme: “Me siento mal por lo mal que comí en el fin de semana”.
Pero, ¿mal por qué? ¿Por qué te sientes mal? ¿Desde cuándo medimos nuestro valor como personas basado en nuestras escogencias alimenticias del sábado por la noche? Tal vez si tu salud está mal no nos estemos haciendo ningún favor al consumir comida chatarra todo el tiempo, deberíamos hacer un mejor trabajo en ese sentido.
Pero debemos dejar de sentir culpa aun cuando nos caemos. Esa es la vida, va a ocurrir, te levantas y te encarrilas nuevamente.

Recuerda, el contexto importa. Para alguien que tiene problemas de salud como presión alta, diabetes u otra el pastel no sea la mejor opción.

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