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14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Nasere Habed López

Muerte al volante

En los últimos meses se ha multiplicado el número de accidentes mortales de tránsito, tanto en las calles como en las carreteras del país. Según datos de la Policía Nacional, muere por accidentes de tránsito un promedio de dos personas cada día, siendo las principales causas de estos accidentes la invasión de carril, giros indebidos, excesos de velocidad, desatención de las señales de tránsito y el consumo de alcohol, causas todas ellas que reflejan una conducta irresponsable del conductor, un “desprecio a la vida, a la familia”, como anota el comisionado general Roberto González Kraudy. La irresponsabilidad del conductor, el manejo temerario, transforman el vehículo que conduce en un arma mortal.

Un ejemplo trágico de esta irresponsabilidad es el accidente reciente del busero de la ruta 164 de la pista El Dorado, que manejando a gran velocidad, cruzó la luz roja, colisionó un vehículo liviano y estrelló el bus contra un contenedor de basura de concreto, causando la muerte de la joven Fabiola Vargas Tapia y lesiones a 14 pasajeros, cuatro de ellos en estado delicado.

Sobre el particular cabe señalar que la muerte y lesiones causadas por imprudencia temeraria del conductor del bus dio lugar a un juicio criminal. El Código Penal de Nicaragua establece al respecto:

“Art. 141 Homicidio imprudente. Quien causa un homicidio por imprudencia temeraria entendiéndose como tal la violación de las normas elementales de cuidado, se castigará con la pena de uno a cuatro años de prisión. Quien causa homicidio por imprudencia temeraria bajo los efectos de fármacos, drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas o bebidas alcohólicas será penado con prisión de cuatro a ocho años”.

De acuerdo con el Art. 154 del mismo Código, en el caso de lesiones por imprudencia temeraria, la pena es de seis meses a tres años de prisión, según  la gravedad de las lesiones.

A nuestro juicio los accidentes mortales de tránsito obedecen, principalmente, a la actitud o disposición a la violencia del conductor causante del accidente, ya que viola las disposiciones de tránsito, con plena conciencia del daño que su irresponsabilidad, imprudencia, puede causar.

La misma actitud violenta se comprueba cuando el conductor pasa el vehículo a velocidad sobre los charcos, para salpicar de lodo a los transeúntes, ofende con vulgaridades a otros conductores, pita y pita para abrirse paso en la calle o aligerar la marcha del que va adelante, o cuando falta a la cortesía de ceder el paso a los ancianos, mujeres y escolares que necesitan cruzar la calle.

A nuestro juicio, la recurrencia de los accidentes mortales de tránsito refleja la cultura de violencia que se observa actualmente en Nicaragua y en el mundo y obedece a la pérdida de valores morales tradicionales de cortesía, prudencia, respeto a la vida y dignidad de las personas.

Los accidentes de tránsito constituyen un cáncer que debe ser extirpado, en aras de la salud social. Las multas, la mayor presencia policial, la difusión de las normas viales y otros medios tradicionales de prevención, requieren ser enriquecidos con medidas de concientización a nivel nacional. Urge al efecto, conjuntamente con la aplicación rigurosa de los artículos  141 y 154 del Código Penal, realizar una campaña de sensibilización con el apoyo y participación de las instituciones del Estado, las organizaciones sociales, la Iglesia, los centro educativos, los medios de comunicación, las empresas, unidos en el esfuerzo común de concientizar a los conductores y a la población en general, en la necesidad de cumplir con las regulaciones de tránsito, a la par de hacer sentir como propio, el dolor, la angustia, el sufrimiento en la familia que causan innecesariamente los accidentes de tránsito.

Esta campaña también iría dirigida a niñas y niños, desde el jardín infantil, para que a través  de juegos, dramatizaciones, aprendan principios básicos de educación vial e incorporen en su conciencia valores humanos fundamentales de amor al prójimo y de respeto a la vida y dignidad humana.

El autor es catedrático, Psicólogo, Doctor Honoris Causa de la UNAN, Orden Mariano Fiallos Gil, del Consejo Nacional de Universidades.

COMENTARIOS

  1. Nica Emigrante
    Hace 5 años

    ¿Tienes que ser ideológicamente afín al Estado para ser contratado? He allí el detalle.

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