Los temerarios microbuses interlocales de Carazo

La imprudente manera en que manejan estos microbuses de Carazo a Managua y viceversa, ha aportado su cuota de sangre y caos vial que azota al país. ¿Por qué? LA PRENSA te lo explica aquí

El precio del pasaje fue incrementado el pasado 10 de abril. LA PRENSA/archivo

Antes de las 5:00 de la mañana de lunes a sábado, ya hay varios microbuses interlocales y expresos en la terminal Santiago, de Jinotepe. La primera salida de estas unidades de transporte público que cubren la ruta Jinotepe-Managua vía El Crucero, se da a esa hora, pero hay otros que optan por la libre y se van antes de ese tiempo recogiendo pasajeros sobre la carretera, dando inicio a un desenfrenado trabajo de competencia por los pasajes.

Tal situación es noticia nacional desde hace años y las redes sociales se llenan de videos, imágenes y denuncias contra la actuación temeraria de conductores y cobradores del servicio de transporte al que macabramente han bautizado como “intermortales”.

¿Por qué han ganado esa mala fama de temerarios e irresponsables al volante? La explicación —más allá de las excusas de los socios de las cooperativas— puede estar en el sistema de trabajo de los conductores: mal pagados, sin beneficios sociales, presionados por los dueños de buses a llevar más dinero y “justificados” ellos por meter pasajeros más allá de las capacidades de las unidades para aumentar sus márgenes de ganancias diarias.

Mauricio Mayorga es conductor de los interlocales que viajan hacia Managua y lleva más de diez años en este trabajo. Él empezó como ayudante y después que sacó su licencia de conducir le dieron oportunidad de manejar un microbús.

Este joven de 35 años es originario del municipio de Diriamba y se levanta frecuentemente a las 3:00 de la mañana para ir a sacar el microbús que conduce, a esa hora inicia su jornada laboral y finaliza como a eso de las 10:00 de la noche que da su última vuelta.

Estos obreros del volante comúnmente hacen tres o cuatro viajes al día, no tienen un salario fijo y les pagan por vueltas realizadas o el diez por ciento de la producción.

Duro y estresante, así define el ambiente de trabajo Mayorga: “A veces nos vemos obligados a correr porque hay mucha competencia, hay medias vueltas que uno las empalma y las tenemos que compensar con otras cuando montamos pasajeros de pie”.

Señaló que la levantada es lo más difícil, porque siempre llega de noche. Los agentes de Tránsito e inspectores del Ministerio de Transporte (MTI) que están en la carretera, aunque los regulan, aumentan el estrés: “anteayer me multaron en el 7 Sur, porque estaba montando un pasajero, le supliqué al policía y nada. Si nosotros caminamos en la rebusca”.

Lo que importa es el dinero

Una vuelta mala para estos trabajadores es de 800 córdobas y una buena o regular es de 1,200. “A veces los dueños se enojan cuando nos va mal, ellos meten gastos de llantas y mantenimiento del vehículo, pero hay otros que son comprensibles”, expresó Mayorga, quien trabaja por cuotas.

Mayorga explicó que en tres vueltas entrega 1,600 córdobas y si consigue hacer la cuarta vuelta, tiene que llevarle 2,000 córdobas libres al dueño de la unidad.

“Es por eso que nosotros a veces montamos de pie, sacamos la cuota, los gastos y nuestro pago”, justifica.

Comentó que su ganancia promedio es entre 300 y 400 córdobas diarios; cuando le va mal gana 250 y en muy pocas ocasiones llega a los 500.

Don Javier Palacios tiene 55 años y lleva más de diez siendo conductor de los interlocales.

Él aunque tenga trabajo, se lamenta. “Yo salgo a las 5:00 de la mañana de mi casa, vivo en Dolores y son las 9:00 de la noche y todavía ando circulando con un salario que es de hambre”.

Este hombre que aparenta mayor edad, por sus canas y arrugas, también entrega una cuota fija de 1,600 córdobas y tiene que conseguir su pago a cualquier costo.

Comentó que a veces los mismos usuarios que van tarde a sus trabajos son los que les exigen que aumenten la velocidad. “El pasajero te hace presión, más la competencia que tenemos a diario, puede ser la causa de los accidentes”.

Estos conductores se sienten desprotegidos porque no tienen un salario fijo y porque no están incorporados al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS). No reciben aguinaldo, ni vacaciones ni liquidación por los servicios prestados.

Un día libre a la semana es que se les proporciona si ellos lo solicitan y siempre a regañadientes de los socios de la cooperativa.

La segunda y tercera vuelta hacia Managua son las más difíciles para ellos, supuestamente por la poca demanda de usuarios. Al consultarles que si les ofrecen un trabajo en el cual haya que conducir y aunque ganen poco garanticen sus prestaciones laborales, muchos expresaron que se van porque consideran que habría menos estrés y peligro.

Francisco Cerda, directivo de la cooperativa Codevo, explicó que en el sector transporte hay un salario mínimo de 6,645 córdobas al mes y que los conductores, aunque no se les cumple con todas sus prestaciones, ganan más de esa cifra.

Adujo que tanto choferes como ayudantes de los microbuses interlocales no son trabajadores estables y que en cualquier momento cambian de unidad o cooperativa y que por tanto no pueden ser incorporados en planilla porque se les paga por día trabajado.

“Hay abandono de trabajo en ese sentido con ellos y ninguno anda ganando menos del salario mínimo”, expresó el concesionario.

Añadió que una solución al problema podría ser el pago de un seguro facultativo, pero que los conductores, como algunos socios, mostraron poco interés.

“Hay otras prebendas que ellos no toman en cuenta y que algunos utilizan para la comida”, dice.

Aclaró que ellos no son empresa privada sino cooperativas y para que se cumplan formalmente todos esos derechos, el Ministerio del Trabajo, del Transporte (MTI) y las cooperativas tendrían que revisar horas laborables, contrato, tarifas de pasaje, entre otras cosas que harían elevar los costos del pasaje hacia los usuarios y es algo que nadie ha querido analizar.

Según Cerda, la tarifa real del transporte hacia Managua, anda en los 51 córdobas pero para no afectar a los usuarios se mantiene en 30 córdobas hasta Diriamba y 32 a Jinotepe.

Agregó que a final de año, como tradición a los trabajadores se les hace una fiesta de despedida y se les da la producción del día.

Rótulos de denuncia

La Codevo en enero de este año fue la única cooperativa que puso un rótulo con números telefónicos para que la población denunciara el exceso de velocidad y de pasajeros, pero en las redes sociales se están dando a conocer todos esos abusos.

El transportista explicó que ellos tienen voluntad de mejorar el servicio de los microbuses interlocales, pero que muchas personas hicieron llamadas falsas. “Yo pienso que la población no la utilizó para que funcionara, sino para desvirtuar y generar incertidumbre”.

Comentó que muchos conductores fueron sancionados con días no laborables y sin goce de pago y que eso sirvió para que no reincidieran.

“Las altas velocidades ya no se están dando, la estrategia se mantiene y entramos en un proceso de capacitación con la Policía y el MTI para que los compañeros tengan conciencia y valores que son lo más importante en el individuo”, dijo Cerda.

microbuses interlocales

Recomendaciones

Ante esta situación, Sara Santos, delegada del MTI, el pasado 10 de marzo en una radio local solicitó ayuda también de la ciudadanía: “Si ya no hay lugar en una unidad que el usuario no haga señal para que se detenga y que espere otra que lleve espacio”.

Recomendó a los viajantes que no hagan sus denuncias en las redes sociales, sino en la institución que ella representa.
“En las redes sociales solo dicen esos salvajes y no nos proveen de placa donde podamos multar e identificar a las 374 unidades de transporte que tenemos”, dijo la funcionaria.

Añadió que a los transportistas, por culpa posiblemente de sus conductores que violentan la ley, se les está aplicando multas que van de 600 hasta 1,200 córdobas y cuando son reincidentes se les suspende temporalmente la concesión.

“Hemos mejorado, pero tenemos que seguir caminando y consolidando el tema del buen trato al usuario, no exceso de pasajeros y ahí nos tenemos que articular Policía, MTI, usuarios y concesionarios”, expresó Santos.

Defensores de los consumidores fiscalizan

El delegado del Instituto Nacional de Defensa del Consumidor (Indec), Edwin Morales, expresó que están a disposición de la ciudadanía y que los pueden localizar en San Marcos donde está situada la sede o llamar al número 8480-8387.
Explicó que el Indec mandará una misiva al MTI “porque no se está cumpliendo con el reglamento. Nosotros estábamos alegre y feliz y el llamado era que las otras empresas siguieran la misma línea, si eso está pasando tenemos que seguir la lucha sobre las denuncias, nosotros no vamos a apañar a una empresa que unos días nos estén dando atol con el dedo y que posteriormente estén haciendo su gusto, sería un abuso para los usuarios, como para la Ley 842”.
Adujo que también harán llegar una carta al presidente electo Daniel Ortega y la Asamblea Nacional para que se garantice el transporte a los estudiantes universitarios que viajan de noche de Managua a Carazo.

18,000 pasajeros en riesgo

Sobre este corredor de Jinotepe, Managua – Vía El Crucero hay cinco cooperativas de microbuses interlocales, entre ellas están: La Codevo que tiene 48 unidades, Josué 1:9 (19), Granma (34), Cotraus (27) y Etrasur (22). Estas deben competir por una población de pasajeros estimada en más de 18,000 que viaja a diario entre Carazo y Managua
por la Carretera Sur y Carretera a Masaya.