“Dos tipos de mucho cuidado”

Felizmente y para menester de los que leemos los artículos de opinión, las discusiones de ambos nos sacan efímeramente de los verdaderos problemas sociales del país y de la trillada celebración del éxito de la “sele” o de los odiosos cyberbulling a los que han sido sometidas las personas en los medios amarillistas

Confieso que río con mucha pasión cuando doy lectura a los escritos de León Núñez. ¡Qué tipo más pintoresco! Pero dos tipos muy simpáticos, han concentrado mi atención en el último mes en esta página, se trata de don Humberto Belli y Alfredo Holmann, protagonistas de una genial “bronca literaria”.

Sus exquisitas colaboraciones son “tormentosas corrientes de conocimiento”, y que según parece, en vez de debates sosegados sobre el aporte de sus saberes, sobre la Iglesia católica y la empatía, los académicos se han enzarzado en una batalla de descalificaciones, reproches y acusaciones.

Algo es cierto; ya sea en el transporte público, taxi, casa u oficina, estoy a carcajadas. Ambos sin querer, me envían a leer más sobre Eckhart Tolle, Christopher Dawson, la razón de ser del Mindfulness, Thomas Paine, Adam Smith, Karlheinz Deschner, Arnold Toynbee, y Thomas Woods y otros más que salen a relucir en cada una de sus batallas. Es más, cuando leo los libros indicados por don Humberto, lo imagino a este, en uno de los corredores del Vaticano vestido como el personaje que aparece en el tema musical de Meat Loaf  (I’d Do Anything For Love), con sus dientes derramando saliva producto del cansancio por resguardar los más interesantes secretos de la Iglesia. Pero no solo eso, cantando en una ópera dedicada al papa. No lo hace mal.

En el caso de don Alfredo, lo conozco. Un simpático tipo que entrevisté sobre el tema de la protección de huevos de paslama. Imagino que cada vez que lee a su feroz adversario descansando cómodamente en una hamaca, mirando a la mar, descansando su cerviz sobre el libro ¡La gran pregunta ¿Por qué los hispanos son pobres?, saca otro cilindro de tabaco, enciende y aspira sin sonreír, luego llama a uno de sus colaboradores para que traiga el pesado grupo de llaves para abrir una oscura bodega  donde resguarda celosamente la lista de los libros prohibidos. Inicia otro escrito sin descuidar citar al afamado Adam Smith y sobre la empatía. ¡Cómo repite esta muletilla don Alfredo!

Admitámoslo, ambos dan esplendor al filo de sus espadas. No son rivales, son dos protagonistas de cualquier personaje que muy bien personificó el poeta Pablo Antonio Cuadra en su libro El Nicaragüense. Por sus afilados insultos y refinada agresividad, ambos  parecen “tontos del ciruelo” que retachar es su cuarteta.

Felizmente y para menester de los que leemos los artículos de opinión, las discusiones de ambos nos sacan efímeramente de los verdaderos problemas sociales del país y de la trillada celebración del éxito de la “sele” o de los odiosos cyberbulling a los que han sido sometidas las personas en los medios amarillistas. Todo me lleva a preguntar. ¿Qué sería de estas dos personas reunidas en una Universidad para ofrecer una cátedra? Imagino las carcajadas y conocimientos que adquirirían los miles de universitarios, ansiados de buenos expositores. ¿Y si reunimos a un buen grupo de colegas periodistas para que nos ofrezcan un round de conocimientos? La pelea no debe acabar. “Irrespetuoso, agresivo, venenoso incluso” insensatos, son palabras que cualquier ciudadano respetuoso de las ideas, califica como exquisito aporte de un reaccionario. Ambos contendientes deben llevar sus polémicas acertadas a los atriles universitarios y colegios.

En una mañana de oro/Alguien nublaba el paisaje/ Eran un cuervo y un loro/ Arrancándose el plumaje. (Pedro Infante y Jorge Negrete).

El autor es periodista y director www.boletinecologico.org

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