Modelo tica: «No guardo rencores con nadie en Nicaragua»

Adriana Corella estuvo presa en Nicaragua desde diciembre del 2015 hasta este viernes 31 de marzo después de haber sido condenada a cinco años de prisión por lavado de dinero.

Modelo Tica

Adriana Corella antes de ser detenida estudiaba la carrera de Medicina y se desempeñaba como modelo en Costa Rica. LA PRENSA/ ARCHIVO

Hoy, Adriana Corella, ríe pero hasta la semana pasada sus días eran de angustia por estar en la Cárcel de Mujeres La Esperanza, donde pasó encerrada desde diciembre del año 2015 hasta el viernes 31 de marzo del presente año.

Conocido como el caso de “la modelo tica”, Adriana fue detenida después de que quien fuera su pareja y compatriota, Walter Mauricio Pereira, se quitara la vida al verse involucrado en un caso de narcotráfico.

En una entrevista, vía telefónica, Corella hizo un reconocimiento a las autoridades de la cárcel de mujeres, especialmente a su directora “doña Janeth” y a las oficiales, de quienes dijo haber tenido un buen trato.

Dice haber hecho muchas amistades, aunque cree que todas las reclusas se hicieron sus amigas y menciona con especial énfasis a Ninoska y a Argelia Bonilla, quienes compartían con ella todo lo que les llevaban sus familiares.

“Ellas y todas me estuvieron apoyando cuando tenía crisis de ansiedad, padezco de taquicardia y tenía unas arritmias horribles”, señala la costarricense.

«No tuve buena defensa»

Adriana expresa que su única confianza en salir de la cárcel la tenía depositada en Dios y después en la justicia, considerando que no tuvo una buena defensa que rebatiera las acusaciones en su contra, ya que se le achacaba el delito de lavado de dinero, por lo cual fue condenada a cinco años de cárcel. Sin embargo, fue liberada con base en el artículo 95 del Código Penal de Nicaragua, que señala que cuando un extranjero es condenado a una pena menor de cinco años, debe ser expulsado del país.

Corella llevaba un año, tres meses y 27 días en prisión. Desde Costa Rica niega que haya tenido algo que ver con los señalamientos que se le hicieron y que fueron las circunstancias las que la llevaron a esa situación, porque nunca se le demostró delito alguno.

Lo físico no es lo importante

A la pregunta de cómo hacía para mantener su glamour, por lo que era un punto de atracción sus llegadas a los juzgados, Adriana Corella no oculta su risa al decir que eso es normal en todas las mujeres que están presas. Sin embargo, en su caso —señala— muchas detenidas se juntaban para maquillarla, peinarla, prestarle prendas, de modo que su belleza resaltara. Sin embargo apunta que el aspecto físico no lo consideraba tan importante, porque estaba enfocada en salir de la cárcel para estar con su hija y su familia.

El viernes 31 de marzo, muy temprano, Adriana Corella, la modelo tica, fue montada en un autobús y enviada a su país de origen, donde busca superar toda la experiencia vivida. “Cuando iba en el bus miraba que muchas cosas habían cambiado desde que caí presa. Había nuevos rótulos y Dios me trajo con bien”, finaliza.

Con su hija

Adriana Corella antes de ser detenida estudiaba la carrera de Medicina y se desempeñaba como modelo en Costa Rica. Tiene una hija que procreó con el ahora fallecido Walter Mauricio Pereira. Dice que desde que llegó a su país se ha dedicado a trazarse planes en los que están continuar y terminar sus estudios, mientras reciba ayuda de su madre y tíos.

No guarda rencores con nadie en Nicaragua, sino que más bien agradece a quienes creyeron en su inocencia. “Nunca se demostró nada, nunca me demostraron nada, nunca presentaron dónde estaban los depósitos que dijeron. Es cierto, me declararon culpable, pero eso se debió a que no tuve una buena defensa”, remarca.

Recuerda que las únicas visitas que recibió mientras estuvo detenida fueron de su abuela cada dos meses, “por asuntos de seguridad”.

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En este momento dice estar desempleada, aunque irá a darse una vuelta por la clínica donde trabajaba antes de todo lo ocurrido. Manda un saludo a todas las personas detenidas diciéndoles: “Dios tiene un propósito al hacernos pasar por esta experiencia”.

Después de haber pasado por una rutina de despertadas a las 5:00 de la mañana, de ejercicios, prácticas de deportes y mucha lectura, Adriana Corella, la modelo costarricense, dice añorar la comida nicaragüense, “especialmente el chancho con yuca y el arroz aguado”.

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