Lluvia en verano, un fenómeno al que hay que ponerle mucho ojo

El régimen de lluvia en Nicaragua ha cambiado. La tendencia es que se registren mayores precipitaciones a lo que históricamente se había contabilizado en los meses de la época seca

cambio climático

Alrededor de tres millones de dólares es lo que Nicaragua tiene disponible para las fases de preparación de cara a la construcción de un plan nacional de adaptación ante el cambio climático. LA PRENSA/ ARCHIVO

En el año, el 80 por ciento de las lluvias debería de caer durante el invierno y el otro 20 por ciento en verano; sin embargo, esto se ha incrementado y ahora llueve más en temporada seca, según estimaciones de Centro Humboldt.

De acuerdo con Abdel García, oficial de gestión de riesgo de la organización ambiental, la tendencia «casi generalizada (es) a superar las medias históricas mensuales en meses secos y estos últimos seis meses lo han comprobado».

García se refiere a que en meses como diciembre de 2016 y enero del 2017 registraron lluvias atípicas a ese período y en cantidades superiores a lo normal. 

En diciembre se contabilizaron 20 eventos relacionados a las lluvias y vientos intensos, y en el mes de enero hubo una permanencia de influencia de frentes fríos, además de lluvias que en muchos lugares excedieron las normas históricas.

Tendencia relacionada

Uno de esos casos fue Managua, que llovió unos 5 milímetros en vez de los dos o tres que se espera. El acumulado en Jinotega fue entre 25  a 30  milímetros en el mes de enero del presente año, y se esperaba menos. Esta tendencia también se relaciona con la forma en la que está lloviendo.

De acuerdo con el registro final de las precipitaciones del 2016, en la zona del pacífico norte de Chinandega, la cantidad de agua que cayó superó la lluvia histórica, pero eso no se hizo de forma uniforme. Según el análisis presentado por el Centro Humboldt, se registraron solo 76 días de lluvia, lo cual estuvo por debajo de la media  que se había establecido para el territorio, unos 100 días.

25 milímetros por mes

Otro de los  hallazgos es que la lluvia fue más evidente en la segunda mitad de la época lluviosa.

En el caso de la  zona alta y cafetalera, un día de lluvia normal debería acumular entre 30 a 40 milímetros, y en el  mes de abril-que es importante por la transición hacia el invierno- debería de llover al menos 25 milímetros en el mes, pero no en un solo día.

La entrada habitual del invierno es entre el 18 y 25 de mayo, pero eso no se ha cumplido, explicó García, ya que ha prevalecido la  entrada tardía de la época lluviosa, dijo.

Más estudio sobre temperaturas

No es suficiente medir el régimen de precipitación de lluvias, además se requiere de conocer el comportamiento de las temperaturas para conocer más sobre las predicciones del clima, explicó García.

Agustín Moreira, agrometeorólogo del Centro Humboldt, expresó que durante los primeros meses del año se tuvieron influencias de fenómenos que eran atípicos a la temporada. Esas condiciones incidieron en una disminución de las temperaturas en horas de la mañana, pero poco a poco fueron predominando las altas temperaturas que alcanzarán hasta los 42 grados centígrados, en el caso del noroccidente del país.

Se pierde más agua por sol

Por “las altas concentraciones de temperaturas que se registran en todo el territorio nacional ha provocado una mayor evaporación de las fuentes de aguas superficiales”, según Agustín Moreira, agrometeorólogo.

Hasta el momento  no se cuenta con el dato actualizado sobre cuánto es la cantidad de agua que se pierde; sin embargo, aseguró que este hecho provocaría un déficit en la disponibilidad de las fuentes de aguas superficiales.  Y el panorama no es mucho mejor, ya que los pronósticos muestran que la temperatura incrementará cerca a un grado Celsius en las próximas décadas, según ambientalistas.

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