Lecciones del chinito de United Airlines

Las cámaras de los celulares inteligentes de varios pasajeros filmaron cuando dos policías de la seguridad del aeropuerto sacaron violentamente del avión —en medio de gritos de terror— a un pasajero de rasgos asiáticos, más tarde identificado como el doctor David Dao, de 69 años, un ciudadano estadounidense de origen vietnamita.

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El domingo 9 de abril un suceso conmocionó a todos los pasajeros del vuelo 3411 de United Airlines mientras se disponía a partir totalmente lleno del Aeropuerto de O’Hare, Chicago a Louisville, Kentucky. El suceso fue el plato del día de millones de pasajeros durante toda la Semana Santa y aún continúa siendo un tema de conversación y sátira a nivel global.

Las cámaras de los celulares inteligentes de varios pasajeros filmaron cuando dos policías de la seguridad del aeropuerto sacaron violentamente del avión —en medio de gritos de terror— a un pasajero de rasgos asiáticos, más tarde identificado como el doctor David Dao, de 69 años, un ciudadano estadounidense de origen vietnamita.

Instantáneamente, el dramático video donde se ve al asiático sangrando y pegando alaridos, mientras es arrastrado por el pasillo del avión, se volvió viral  y ha conmocionado a millones de pasajeros eventuales en todo el mundo, que por empatía sintieron que estaban sentados en el asiento del doctor Dao.

Previo al violento desalojo, con todos los pasajeros ya sentados en sus asientos, United anunció que el vuelo estaba sobrevendido y que necesitaban a cuatro voluntarios para lo cual ofreció $400 de premio, pero nadie se levantó. La oferta subió entonces a $800, pero con el mismo resultado.

Fue cuando anunciaron que una computadora escogería a cuatro pasajeros al azar. Los dos primeros salieron sin incidencias, pero el tercero, el doctor David Dao, se negó a salir argumentando que el lunes tenía que amanecer trabajando porque era médico y tenía pacientes. En un video se escucha a Dao amenazando con demandar a United si lo bajaban del avión.

Así las cosas, en lugar de subir la oferta, los responsables de United en Chicago decidieron llamar a la seguridad, quienes tampoco pudieron persuadir al pasajero que abandonara el avión ya que tenía su boleto pagado. Luego se supo que el vuelo en realidad no estaba sobrevendido, sino que United pretendía bajar a cuatro pasajeros para montar en el vuelo a personal de la compañía que viaja gratis.

Durante la Semana Santa conocimos todo el historial un poco oscuro del doctor Dao, quien estuvo preso y por un tiempo le suspendieron la licencia, pero nada puede justificar el acto brutal.
También supimos que Dao fue internado en un hospital de Chicago y ahora su abogado Thomas Demetrio y su hija Crystal Dao Pepper afirman que a consecuencia del golpe recibido en un descansa brazos del avión, su cliente perdió dos dientes, tiene dos fracturas en el tabique nasal y sufrió una “contusión cerebral”, aparte de la humillación psicológica y por la difusión mediática de los hechos.

Ya se han dado los pasos para lo que se anticipa será una millonaria demanda a United, cuyo principal ejecutivo, Oscar Muñoz ha dado excusas al pasajero, asegurando que cambiarán la política de la compañía para que un caso así no se vuelva a repetir.

Las consecuencias por este error garrafal de la empresa no se han hecho esperar: según el diario USA Today, por no subir la oferta para hacer más atractivo el desalojo voluntario de la aeronave, de $800 a más y optar por sacar a un pasajero por la fuerza, las acciones de United han “perdido altitud” en la bolsa de valores en $255 millones de dólares.

Muchas lecciones se derivan de estos hechos, las principales las habrá aprendido ya la aerolínea, pero mencionaré tres que son universales: la primera, en el mundo de la alta tecnología, ya no hay nada oculto bajo el sol… siempre habrá al menos un celular encendido o una cámara de vigilancia que filmará todo lo bueno o lo malo que hagamos; la segunda, que si no luchamos por nuestros derechos y por nuestra dignidad, esta nos será conculcada y nadie lo notará a pesar de que todas las cámaras de video permanezcan encendidas.

La tercera, en un país donde prevalece un estado de derecho, el señor Dao está a punto de ganarle una batalla al sistema y su bravura seguramente lo convertirá en millonario, pero si él hubiera salido resignado del avión, permitiendo que sus derechos fueran avasallados, tendría $800 más en su bolsillo y nada, absolutamente nada, hubiera pasado.

 El autor es periodista, exministro y exdiputado

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