Ricardo Blandón, el pequeño gladiador invicto

“El boxeo es corto y tengo que aprovechar el tiempo, me dedico a entrenar para poder ganar”, dice. Su aterrizaje al boxeo de paga se dio en agosto del año pasado y va invicto en seis combates (con 3 KO’s).

Ricardo Blandón se mantiene invicto en cinco combates en el boxeo rentado. FOTO: LA PRENSA/ CORTESÍA

Ricardo Blandón se mantiene invicto en cinco combates en el boxeo rentado. FOTO: LA PRENSA/ CORTESÍA

Ricardo Blandón, prospecto en crecimiento del boxeo rentado, sabe dar respuestas. La palabra excusa no es digna de estar en el diccionario de alguien que quiere ser campeón. Con 25 años, un hijo en camino y la idea ardiente de retomar sus estudios en la universidad, el muchacho se aventura a construir su nombre y hasta el día de hoy le ha ido bien.

“El boxeo es corto y tengo que aprovechar el tiempo, me dedico a entrenar para poder ganar”, dice sin fingimientos. Ricardo no se hace llamar con sobrenombres que evoquen destrucción, ni con alguno que cause risa, todavía no, pero pronto –en una o dos peleas-, dice que será anunciado como “Big Bang”, “como la gran explosión”.

Su aterrizaje al boxeo de paga se dio en agosto del año pasado y va invicto en seis combates (con 3 KO’s), luego de una década en el amateurismo, donde logró pertenecer a la Selección Nacional de Boxeo. Fue una especie de trotamundos que fue a dar a Kazajistán, estuvo en Argentina,  Colombia, Chile,  México y se movió por Centro América como en casa.

“No es lo mismo ser amateur que profesional, por ejemplo, el guante es más pequeño ahora, el vendaje es diferente, me tengo que preparar más porque ya no peleo tres rounds sino seis, pero me voy acoplando porque es lo que me gusta. Dios primero quiero hacer historia, ser un campeón del mundo, por eso pido buenas peleas”, cuenta y dice estar listo para su sexta batalla el 29 de abril.

«Iré creciendo»

Ricardo sabe que el dinero llega a las manos de los esforzados. Entiende que por su inicio le ofrecen poco, pero no se queja,  un milímetro ha cambiado su economía entre el antes y el ahora, pero trata de no centrar sus pensamientos en el efectivo, prefiere enfocarse en el gimnasio, pues de ahí proviene el 90 por ciento de su éxito.

“Uno viene de menos a más en asuntos de dinero, empecé peleando por poquita cantidad, pero como es una meta personal llegar a ser campeón mundial no miro el dinero, por eso trabajo y asumo mis gastos, pero estoy seguro que iré creciendo, porque conforme al tiempo ganaré más”, reflexiona.

“Big Bang”, como será llamado, es un hombre de trabajo. Su día inicia dando clases personalizadas de boxeo a eso de las 5:30 de la madrugada, y las reanuda por segunda vez a las 9 de la mañana, antes de tomar tiempo para prepararse de cara a sus combates desde las diez hasta las dos de la tarde. “Ese horario no lo toco, para mí es sagrado”, explica.

Hombre de trabajo

Más tarde administra su propio ciber y regresa a casa a las 9 de la noche, se deshace de todo, y cierra el día corriendo una hora más, hasta las diez. “Quiero pelear con Melvin López en 115 libras, es un muchacho al que le ha ido bien, pienso que necesito peleas como estas para darme a conocer. Estoy listo para pelear con los mejores”, declara.

En junio la vida de Ricardo será diferente, se sentará nuevamente en los pupitres, iniciará su carrera como ingeniero en sistemas, después de abandonar la carrera en el pasado por carencias económicas. Además, su prometida está encinta y se le dibuja una sonrisa en la cara al saber que en octubre será papá por primera vez.

“Mi hijo va a ser mi motivación, de ahí en adelante lucharé por él”, afirma y sonríe el pequeño gladiador.

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