Keyvin Lara se reconcentra para su pelea de título mundial

"Vamos contra un peleador fuerte", reconoce Reynaldo, padre de Keyvin

Keyvin Lara se prepara para su segunda oportunidad de título del mundo. Foto LA PRENSA/Manuel Esquivel

Keyvin Lara se prepara para su segunda oportunidad de título del mundo. Foto LA PRENSA/Manuel Esquivel

En un mes el boxeador Keyvin Lara podría ser otro. Esta condición solo será real si logra derrotar al estadounidense Dewayne Beamon, una seria amenaza con un cuerpo finamente trabajado y alimentado con pensamientos como “nunca pares, esto apenas empieza”, además de invicto (10-0-0, con 7 KO´s).

La cita entre ambos está fijada para el 20 de mayo en Carolina del Norte y Lara se quitará el ropaje del miedo por segunda vez, ese que no se necesita en una pelea de título del mundo, con la esperanza de volver a su comunidad llamada El Chonco, en la caliente Chinandega, convertido en el nuevo monarca de las 115 libras de la Organización Internacional de Boxeo (OIB, por sus siglas en inglés).

Reynaldo Lara es el padre de Keyvin y el hombre encargado de sus entrenamientos. “Estamos reconcentrados en una en una casa en Chinandega, nos mudamos hace quince días, dejamos atrás El Chonco para que Keyvin vaya bien preparado, porque va contra un peleador fuerte”, relata.

En julio del año pasado, contra todo pronóstico, Keyvin fue capaz de soportarle once asaltos al sólido campeón japonés Kazuto Ioka, quien lo llevó de la mano por la senda del desgaste para luego noquearlo. Reynaldo dice que la mayor lección de aquel intento fallido es que no se debe abusar de la confianza.

En 125 libras

“Mi hijo fue valiente, pero creo que en algunos tramos no se debió exponer tantos. Le decíamos que lo boxeara, pero él decía que no, quería impresionar a los jueces y terminó siendo castigado por Ioka”, reflexiona el padre del muchacho de 22 años, cuya vida dio un giro positivo porque se hizo de una casa y de un camión con el dinero ganado.

Lara se encuentra en 125 libras a un mes de su compromiso en Estados Unidos, adonde viajará el 12 de mayo, día en el que su equipo de trabajo espera coquetear con el peso. El día está lleno de actividades para Keyvin. Empieza a las cuatro de la madrugada corriendo entre 13 y 15 kilómetros en la carretera que va a Corinto, luego descansa, se alimenta de frutas y las tardes las invierte en el gimnasio.

“Esta segunda oportunidad yo la veo como una bendición. No pudimos llegar a un acuerdo para pelear con (Juan Francisco) ‘El Gallo’ Estrada, nos ofrecieron una eliminatoria que no nos convenía, hasta que nos llegó esta pelea de título mundial. Estamos contentos. Ya mi hijo tiene su casita, compró un terreno, un camioncito también, la idea es que no vuelva a trabajar en el campo”, concluye Reynaldo, ilusionado.

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