La técnica lingüística del cardenal Brenes

Después de las elecciones el cardenal Brenes enseñó su dedo manchado. Dijo que había votado. Es decir, que el Espíritu Santo le aconsejó que ejerciera su derecho al voto, contrario a lo que el Espíritu Santo les dijo a los obispos Silvio Báez, Rolando Álvarez, Juan Abelardo Mata…

Los analistas políticos de Acoyapa dicen que no es poca la población de este país que vive con temor, con una sensación de inseguridad jurídica; que lo mejor es no hablar de política, y que en todo caso, si se hablara de política que se hable poco, muy poco. Y aconsejan a los temerosos, a los que se sienten inseguros, en aras de su tranquilidad, que cuando alguien les haga preguntas políticamente peligrosas contesten con la más absoluta de las ambigüedades posibles utilizando la conocida técnica de hablar sin decir nada.

Mis paisanos dicen que en las circunstancias que vive actualmente el país lo más saludable es no opinar sobre cosas que pueden disgustar al Gobierno. Y que también es saludable no andar haciendo pronósticos políticos contra el régimen de don Daniel porque “los orejas de turno”, que andan por todas partes haciendo sus trabajos auditivos, pueden interpretar o sospechar equivocadamente que en esos pronósticos existe alguna impronta conspirativa. Recordemos que en Nicaragua la ciencia de la futurología política está tan desarrollada que es increíble la proliferación de futurólogos que por manejar con maestría la bola de vidrio tienen el don de la certeza de lo que va a pasar. Lo mejor es no caer en la tentación de adivinar el futuro.

Hace más o menos seis meses los analistas políticos de Acoyapa descubrieron la mejor técnica de hablar, de contestar, sin decir nada. Y este descubrimiento lo hicieron tres días antes de las elecciones presidenciales del pasado mes de noviembre cuando vieron al cardenal Brenes en una entrevista de televisión. El periodista le preguntó que si iba a votar. El cardenal Brenes contestó que no sabía, que lo iba a consultar con el Espíritu Santo, que es quien lo guía, quien lo aconseja.

Antes de las citadas elecciones la gente consideraba que el que iba a ejercer su derecho al voto estaba a favor del Gobierno y que el que no iba a votar estaba contra Daniel. Es decir, que si alguien decía expresamente que iba a votar se daba como un hecho de que estaba a favor de Daniel y si alguien decía que no votaba también se daba como un hecho de que estaba a favor de la abstención, de que estaba contra Daniel. Entonces, para no ser víctima de esa consideración la respuesta —por cierto concretísima— del cardenal Brenes le pareció excelente a los analistas políticos de Acoyapa, pues en el momento de la entrevista “ni el mismo cardenal sabía si iba a votar”, porque desconocía lo que le iba aconsejar el Espíritu Santo.

Después de las elecciones el cardenal Brenes enseñó su dedo manchado. Dijo que había votado. Es decir, que el Espíritu Santo le aconsejó que ejerciera su derecho al voto, contrario a lo que el Espíritu Santo les dijo a los obispos Silvio Báez, Rolando Álvarez, Juan Abelardo Mata… de que no votaran. Ahora bien, como no tengo conocimientos de teología todavía desconozco la razón celestial por la cual el Espíritu Santo aconsejó de diferente manera a los obispos nicaragüenses.

Los analistas políticos de mi pueblo pusieron énfasis en la prudencia que contiene la contestación del cardenal Brenes, que es digna de imitación, porque si él hubiera contestado al periodista que iba a votar y después el Espíritu Santo le hubiera aconsejado que no votara, ¿en qué situación se hubiera visto el cardenal Brenes ante su feligresía? La verdad es que lo mejor que hizo el arzobispo de Managua fue consultar primero con el Espíritu Santo.

Pero bien, desde el día de la entrevista del cardenal Brenes, los analistas políticos de Acoyapa, como católicos que son, están aconsejando a los temerosos que acudan al Espíritu Santo ante las preguntas inconvenientes que haga la gente, y que ante preguntas políticas comprometedoras siempre contesten: “De momento no puedo responder; tengo que consultar primero con el Espíritu Santo”.

Los analistas políticos de Acoyapa terminaron la reunión concluyendo que por razones de salud lo aconsejable es que ante preguntas políticamente inconvenientes lo mejor es no responder en forma intermedia; que deben tomarse el tiempo necesario y seguir la técnica del cardenal Brenes de abstenerse de contestar mientras no se consulte con el Espíritu Santo.

El autor es abogado.

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