El divorcio y los hijos

Unas personas tienden a defender estas expresiones y otros se irritan al escucharlas. El divorcio es un hecho traumático para cada persona, independientemente que sea la mejor decisión en algunos casos, y de la manera más “civilizada”

Divorcio

Foto/Thinkstock

En el mundo, las estadísticas de divorcio cada vez son más grandes,  y el manejo no siempre es el más adecuado. Existe mucha polémica cuando se habla sobre el divorcio, y más cuando escuchamos las frases: “Yo no me divorcio por mis hijos”, “Yo aguanto por mi familia”.

Unas personas tienden a defender estas expresiones y otros se irritan al escucharlas. El divorcio es un hecho traumático para cada persona, independientemente que sea la mejor decisión en algunos casos, y de la manera más “civilizada”.

Es un proceso doloroso, donde se ven en manifiesto ilusiones perdidas, sueños rotos y expectativas destruidas de lo que es una familia feliz.

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Cada hijo es totalmente diferente, por lo tanto el divorcio de los padres a cada uno les afecta en niveles y maneras diferentes.

Muchos matrimonios que están pasando por el proceso de un divorcio, se enfocan en su propio dolor sin percatarse que sus hijos también están sufriendo la separación, cambios bruscos en la cotidianidad de uno de sus padres, la lealtad al concepto de familia, miedos de pérdida y sentimientos de abandono.

En este proceso se necesita tomar en cuenta lo siguiente:

1. Quedarse en un matrimonio tormentoso solo para evitarles dolor a los hijos es un error. Los hijos se sentirán culpables de la infelicidad de los padres, puesto que este es el mensaje que reciben cotidianamente, además, ellos verán como “normal” vivir con una persona que no les haga feliz, y así repetirán el patrón.

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2. Una vez que se toma la decisión de una separación, ambos padres deben hablar con los hijos, cuidando la imagen de autoridad, protección, amor incondicional y compromiso en el cuido de sus necesidades materiales y emocionales, incluyendo en ello la educación.

3. Cuidar de no poner a los hijos de excusas para continuar manejando al ex. La relación que finaliza debe tener un límite de respeto, esto les permitirá a los hijos mayor estabilidad, puesto que los hijos guardan la esperanza que sus padres vuelvan a unirse, y si ellos ven signos de proximidad más de los necesarios, ellos alimentarán esas expectativas creando una resistencia a aceptar esta realidad para poder superarla.

4. Es importante no cambiar las reglas de educación de los hijos, el sentimiento de culpa de los padres por la falta de un “hogar normal”, muchas veces los llevan a no sentirse con la moral de educarlos, lo que es un error puesto que es parte de la responsabilidad de ambos padres.

5. Jamás hablar mal de ninguno de los progenitores a los hijos, esto los ubica en una situación difícil de lealtad hacia uno de los dos y causa mucho dolor, vergüenza y problemas en la relación familiar.

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6. Si uno de los padres vuelve a tener una pareja, cuide que sus hijos tengan una buena relación con la nueva pareja de su ex, esto les permitirá el sentimiento de estabilidad, sin sentirse culpables de la lealtad hacia uno de los padres. Recuerde que esta nueva persona que entra en la vida de los hijos no sustituye nunca a ninguno de los progenitores.

Trate que los hijos vean siempre expresión de amor, respeto y armonía en la nueva relación, esto facilitará que ellos tengan una imagen positiva de lo que es una relación de pareja digna de imitar.

Y no olvide que la mejor manera de cuidar a los hijos, es cuidar la relación de pareja, de esta depende mucho la estabilidad emocional de ellos.