Informalidad laboral reina en Nicaragua

La informalidad laboral es lo que prevalece en el país y el "Gobierno de Daniel Ortega tiene culpa por no mejorar las condiciones laborales ni crear programas de inclusión" al Seguro Social de los vendedores por cuenta propia.

“Si no trabajo no como”, es la respuesta de Álvaro Antonio Jarquín, vendedor ambulante de 21 años de edad, cuando un periodista le preguntó por qué no descansó este primero de mayo, Día Internacional de los Trabajadores.

Jarquín, originario de Diriamba (Carazo), vende café y pan con mantequilla en un carretón que va empujando por todo el sector de la Carretera Norte hasta el Mercado Oriental, en Managua. Este primero de mayo se detuvo en el punto de encuentro de una marcha convocada por el sindicalista de 69 años, Nilo Salazar, que reunió a unas cincuenta personas en los semáforos de la Tenderí. Varios marchistas le compraron café que vende a cinco córdobas; con pan son diez córdobas. Cuando está buena la venta, el joven saca una ganancia de quinientos córdobas.

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La informalidad laboral es lo que reina en Nicaragua, según Salazar, de lo que culpa al gobierno de Daniel Ortega, por no mejorar las condiciones laborales ni crear programas de inclusión al Seguro Social de los vendedores por cuenta propia.

Según cifras que en marzo de 2015 dio a conocer el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), la economía informal pasó de entre 55 y sesenta por ciento en 2006 a ochenta por ciento en 2015.

En esta marcha, Salazar, dirigente de la Confederación General de Trabajadores Independientes (CGT-I), demandó al Gobierno una ley que regule el subempleo o tercerización, pero esta iniciativa de ley fue retirada este año de la Asamblea Nacional.

Jarquín también tiene un trabajo como subempleado. Mientras prepara el café en vasitos de poroplast, donde lo mezcla con una cucharadita de azúcar y agua caliente, le cuenta a sus curiosos clientes que también trabaja como ayudante en la construcción, donde gana 3,200 córdobas cada 12 días, pero el dinero se le va “como agua entre las manos”. Es por eso que en los días libres sale a vender café, porque además alquila un cuarto para vivir en Managua.

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Luis Fley, un excomandante de la contra en la guerra de los años ochenta y quien llegó a participar en la marcha, manifestó que los vendedores ambulantes como Jarquín son “pobres que están condenados y sin esperanza”, porque “no existen políticas gubernamentales que les garanticen seguridad social, beneficios laborales y una vejez próspera y sin preocupaciones”.

Álvaro Antonio Jarquín, vendedor ambulante de 21 años de edad, es uno de los nicaragüenses que tiene un trabajo informal.
Álvaro Antonio Jarquín, vendedor ambulante de 21 años de edad, es uno de los nicaragüenses que tiene un trabajo informal.

“Hoy ese joven no puede celebrar el Día de los Trabajadores de manera digna, porque tiene que vender café para subsistir”, dijo Fley.

Por otra parte, consideró que el Gobierno ha denigrado a los trabajadores públicos, porque los usa para actos partidarios. Fley manifestó que aunque la Asamblea Nacional está integrada por diputados sindicalistas, no hacen leyes de beneficio para los trabajadores.

Gobierno criminaliza las huelgas

La presidenta del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Ana Margarita Vijil, emitió un pronunciamiento en ocasión del primero de mayo, en el que señaló al gobierno de Daniel Ortega de criminalizar la protesta laboral y las huelgas.

“Sindicatos y sindicalistas son hostilizados por las instituciones que actúan como esquiroles. En junio de 2016, una protesta laboral por agua potable y ajuste de metas de producción, fue violentamente reprimida por antimotines que vapulearon a los trabajadores, incluyendo a mujeres embarazadas. Lo mismo sucedió en 2015 en la Mina El Limón”, manifestó Vijil.

Primer empleo

Vijil señaló que en la Asamblea Nacional, dominada por el partido gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), se archivó el proyecto de ley de primer empleo que podía favorecer a los jóvenes en su inserción al mercado laboral y también señaló el retiro de la iniciativa de Ley de Subcontratación.

Obispo expone drama de desempleo

El obispo de la Diócesis de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, aseguró este primero de mayo que el principal problema que enfrentan las familias nicaragüenses es el desempleo, como parte de su mensaje en el Día Internacional de los Trabajadores.

“¿Qué alternativa tiene una persona desempleada? Unos buscan cómo sobrevivir por ellos mismos, vendiendo cualquier cosa, haciendo cualquier cosa, en cualquier lugar. Es lo que se llama economía informal. Otros le llaman de manera más azucarada: autoempleo. Ocho de cada diez nicaragüenses que tienen alguna ocupación se encuentran en estas condiciones: son trabajadores de la economía informal”, manifestó el obispo.

Agregó que la otra alternativa, cuando se acaban las esperanzas de encontrar un trabajo o un ingreso en el país, es la opción desesperada de emigrar.