¡Lo que pasa es que sos un baboso!

Nuestra Constitución es clara sobre el derecho de petición, denunciar anomalías, hacer críticas constructivas y la obligación de esperar una respuesta. Asimismo reitera que la participación ciudadana es un fundamento de la democracia y el Estado de derecho

Principios de vida

Escuchaba una conversación entre estudiantes donde uno se quejaba que había pedido una orden de ocho alas de pollo y sus agregados y que al recibirlas, se encontró que eran cuatro partidas en dos.

—¿Y vos qué hiciste?  preguntó otro  y la respuesta fue igual a la palabra que muchos usan cuando ocurren situaciones parecidas: ¡Nada!

—Lo que pasa es que sos un baboso… dijo  otro de ellos y siguieron conversando…

Decía Einstein que “la vida es peligrosa no por las personas que hacen mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa”. Y algo parecido es lo que estamos observando en nuestro país.

A diario leemos y escuchamos denuncias sobre los servicios de salud en los centro y hospitales, la mala práctica que deja como resultado personas ciegas, cirugías equivocadas, miembros amputados, medicinas que no cumplen su cometido o citas médicas para el próximo año solo para mencionar algunos casos.

Igualmente denuncias de abusos de autoridad en los agentes de tránsito, sistema judicial o cualquier otro servicio en las aduanas, educación o  deficiencias en el servicio de transporte, atenciones a los usuarios en oficinas públicas, etc.

En otras oportunidades nos hemos referido a las instancias políticas, policiales y judiciales sobre el debido proceso y las violaciones a los derechos humanos, civiles y políticos y las cuales se siguen multiplicando.

En muchos de los casos, observamos como elemento común de los ciudadanos, la indolencia, la frustración, la impotencia o el yoquepierdismo y lo más grave, que este mal resulta contagioso y más aún dentro de las nuevas generaciones entregadas a la vorágine de las redes sociales, hasta otras mayores que se solazan con los casos llevados a la televisión, con ribetes de novelas, los últimos crímenes atroces de los cuales nos atiborran con una intención premeditada.

En el medio que dirijo desde hace años en Radio Corporación escuchamos a diario denuncias sobre  abusos de todo tipo, no solo desde la autoridad misma, sino de los propios particulares y en muchos casos, son dramáticas y frustrantes porque quisiéramos detrás del micrófono, encontrar una solución para cada caso y quizás la única  sugerencia que queda es: denúncielo, reclame, proteste pero testimonie su denuncia.

Dígalo en los medios lo más que pueda, pero también… siga los canales correspondientes que tarde o temprano  tiene que brillar la justicia en este país. ¡Exija el respeto a su Estado de derecho!

Nuestra Constitución es clara sobre el derecho de  petición, denunciar anomalías, hacer críticas constructivas y la obligación de esperar una respuesta. Asimismo reitera que la participación ciudadana es un  fundamento de la democracia y el Estado de derecho.

La Ley de Participación Ciudadana (475) nos habla del involucramiento de los nicaragüenses como actores sociales para incidir en las tomas de decisiones, gestión, y diseño de las políticas públicas ya sea individual, colectiva, en asociación, grupos, gremios en fin, como uno quiera, …pero al fin y al cabo… participar para reclamar, exigir, demandar y reivindicar nuestros derechos.

Nuestra  ley suprema afirma que Nicaragua se constituye en un Estado democrático y social de derecho donde se promueve la dignificación del pueblo a través de su ordenamiento jurídico, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad y la responsabilidad social.

El verdadero reto es que si no promovemos estos derechos, los difundimos, y  los discutimos exigiendo el cumplimiento de los mismos; el Estado de derecho será un hermoso concepto jurídico y continuaremos siendo víctimas de las injusticia que van desde los abusos de un oficial de tránsito, hasta la estafa de las alas de pollo partidas por la mitad porque nos continuarán tratando con el calificativo que usó el estudiante.

El autor es periodista y abogado. Director de “Nueve en Punto”.